Derrame

Pescadores en ruinas y Repsol sigue impune

Ha pasado más de un mes y medio del mayor derrame de petróleo de los últimos años en el mar peruano y la petrolera española aún no se hace cargo de toda la tragedia.

Manuel es un pescador que se desplaza desde el mar de La Pampilla hasta las playas de Chancay, pasando por los distritos de Santa Rosa y Ancón. El derrame de miles de barriles de crudo ha significado un alto en su trabajo que es el sustento diario de su familia. Él se desempeña como pintero, es decir, utiliza el cordel y anzuelo para extraer pescados desde las peñas, lugares en donde el petróleo se ha impregnado más.

Manuel explica a EL PERFIL que los pescadores no solo extraen pescados, sino que recogen mariscos que usan como carnada para la pesca y otros que venden para el sustento diario.

No solo estos animales marinos, como lapas, caracoles y chanques han muerto, sino que el crudo también ha causado daños físicos en su cuerpo como la piel grasosa que expuesta el sol causa quemaduras. Manuel sostiene: “Cuando se mete las manos y la malla para sacar la carnada, que es el muymuy blando con el que pescamos, la piel queda brillosa por el petróleo, y con el sol te maltrata y quema la piel, es como si me pusiera aceite en el brazo”.

Existen temporadas en las que el mar no favorece a los pescadores santarrosinos como Manuel; cuando este embravece, el pescador sabe que no debe ingresar y se dedica a otras actividades por un periodo de una o dos semanas. La presencia de petróleo, sin embargo, ha extendido ese período de paro para ellos porque el mar lleva contaminado más de un mes y medio.

Manuel explica que existen pescados de orilla y de altamar: Los pescados de altamar como la caballa y el jurel, se desplazan en cardúmenes por temporadas hacia el sur y no han sido afectados por el derrame de crudo.

El docente e investigador de la Facultad de Pesquería de la Universidad Nacional Agraria La Molina, Luis Icochea, menciona sobre el jurel y la caballa: “Estos peces no están siendo afectados porque son especies oceánicas, que no viven en la costa ni en zonas de poca profundidad, que es donde está el petróleo actualmente”
Manuel comenta también que a pesar de que Repsol continúa con las labores de limpieza, ellos ven que aún hay crudo en el mar y que demorará años extraerlo. “Son pequeñas manchas en el mar que, si uno ve bien, se puede percatar que el petróleo sigue insistente porque está mezclado con el agua”, agrega.

Él, junto con sus colegas, miembros de la Asociación de Pescadores de Santa Rosa, sigue a la espera de que la petrolera española les ofrezca algún subsidio o reconocimiento.

Su compañero Nicolás se encuentra en la misma situación y señala que hasta el momento Repsol no les brinda apoyo ni una solución. Ellos como asociación han presentado documentos y quejas a la Municipalidad de Santa Rosa, pero la petrolera sigue extendiendo las conversaciones y reuniones sin llegar a un acuerdo.

Nicolás expresa: “Hasta el momento no tenemos ayuda de Repsol para los pescadores y eso es injusto porque nosotros vivimos de la pesca”. Agrega que el alcalde tampoco les ha dado soporte.

Nicolás también es pintero y afirma que los peces que habitan en la peña son los más ricos y los que se venden más. Sin embargo, tras el derrame, el petróleo se ha acentuado más en esas zonas y los pescados que se encuentran allí son los más contaminados porque se alimentan de los organismos impregnados en la roca. Estos peces son la chita, el lenguado, la cabinza, entre otros.

Repsol prometió bonos a los pescadores santarrosinos y posteriormente, retribuciones económicas, pero ha pasado más de un mes y medio y aún no cumplen el ofrecimiento argumentando que los pescadores no están formalizados y que no pertenecen a ningún gremio.

“Nosotros no sabíamos que iba a pasar esto y el mar es libre para todos, cada quien va y pesca, pero es por eso que no nos reconocen”.

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La empresa española de hidrocarburos, Repsol, informó hace unas semanas que la etapa de limpieza y retiro de crudo en el litoral peruano está llegando a su fin. Sin embargo, especialistas en el tema mencionan que extraer todo el petróleo derramado tomará varios años.

El ingeniero especialista en hidrocarburos, Jorge Velásquez, menciona que es imposible retirar todo el petróleo del mar, desde la Refinería La Pampilla hasta las playas de Santa Rosa, Ancón, Huacho, Barranca, y otras, porque no se cuenta con la tecnología suficiente para las labores de limpieza y que es probable que la permanencia de crudo en el mar dure dos o más años.

Los antecedentes de derrame de crudo en otros países en años anteriores demuestran que es imposible recuperar todo el petróleo esparcido en el agua. Un ejemplo de ello fue el derrame de crudo en el Golfo de México originado por la empresa British Petroleum que no llegó si quiera a extraer el 25 % de hidrocarburo en el mar.

Velásquez mencionó también que las empresas como Repsol cuentan con un área de Seguridad y Medio Ambiente, en la que tienen un plan de contingencia frente a estos desastres, pero muchas veces, lo que está plasmado en el papel no se hace efectivo en la realidad.

En este desastre ecológico, muchos peruanos tuvieron la intención de ayudar y muchas peluquerías realizaron campañas de donación de cabello para la limpieza del hidrocarburo en el mar. Respecto a ello, el ingeniero ambiental, Joy Villaizan, explica que el crudo no es “absorbido” sino “adsorbido”. La adsorción se refiere a que el petróleo “tiene la capacidad de aferrarse y adherirse a las capas exteriores del cabello”.

En medio de campañas de ayuda, se creó el movimiento Hair Boom Perú que apuntaba a la recolección de cabello para “salvar el mar peruano”. Sin embargo, estas acciones no eran una solución absoluta, pues incluso si se recolectaban más de cien mil kilos de cabello, estos no hubieran remediado el gran daño ocasionado por Repsol.
Repsol es el único responsable de este ecocidio en el mar peruano, pero hasta el momento no se ha responsabilizado por los principales afectados de este desastre ambiental: los pescadores artesanales.

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