¿Quién responde por la muerte de Melissa Alfaro?

Hace 27 años un sobre-bomba enviado por agentes del Servicio de Inteligencia acabaron con la vida de la jefa de informaciones del semanario Cambio

La tarde del 10 octubre de 1991 Melissa Alfaro, jefa de informaciones del semanario Cambio, llegó a la redacción y se dispuso a revisar la correspondencia que había llegado a la oficina de la cuadra 23 de Petit Thouars. Entre los papeles se encontraba un sobre que contenía amon gelatina. A los pocos instantes de abrirla, el explosivo estalló.

Melissa tenía apenas 23 años cuando falleció. El sobre había sido enviado por los agentes de inteligencia de Alberto Fujimori. Preocupada por el cierre de la revista, ella no había reparado en abrir el sobre que tenía el membrete de la Fundación Alemana para el Desarrollo Internacional. Momentos antes había llegado del Parlamento. «Me voy a comer mis frejolitos», les dijo a unos amigos que la invitaron vanamente a almorzar.

Esa tarde, Carlos Arroyo y Yehude Simon, responsables de Cambio, habían concertado una entrevista con un corresponsal extranjero. Los asesinos sospechaban de sus vínculos con el MRTA y decidieron liquidarlos. Melissa llegó antes, cogió la correspondencia y abrió el paquete explosivo.

Años después, se supo que el oficial EP, Víctor Penas, fue el encargado de preparar el artefacto explosivo por orden de Vladimiro Montesinos, el jefe en funciones del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), que actuaba en coordinación con Alberto Fujimori.

MELISSA

A su corta edad, Melissa era una de las pocas personas que estaba dispuesta a denunciar las ejecuciones extrajudiciales que se sucedían en esos días bajo el pretexto del combate al terrorismo. Pero no solo la atenazaban problemas políticos, sino también personales. Acababa de perder un ciclo de estudios por no poder pagar la matrícula en el Instituto de Periodismo Jaime Bausate y Mesa. Estaba afectada, además, por la partida de su enamorado Roberto, el hijo de un ministro del presidente Salvador Allende, asesinado por la dictadura pinochetista.

Acababa de ser nombrada jefa de informaciones del semanario Cambio, una publicación de izquierda a la que el SIN acusaba de ser vocero del MRTA. Eran los tiempos en que Fujimori imputaba a la prensa no alineada hacer apología de la subversión, tiempos en que los grandes medios de comunicación preferían no contradecir sus palabras, en la que había periodistas desaparecidos o asesinados como el ayacuchano Luis Morales Ortega.

Eran los tiempos de los sobres-bomba, de las desapariciones, del estallido de la guerra sucia propiciada por los agentes del gobierno fujimorista. En esas circunstancias, Melissa decidió apostar por el periodismo que denunciaba esos crímenes. Sabía de los riesgos, estaba preocupada por constantes llamadas intimidantes y obscenas que llegaban hasta su casa. Había decidido evaluar qué acciones tomar ante las amenazas, pero tenía claro que su vocación no pasaba por la obsecuencia ante un gobierno criminal.

En su breve tránsito por el periodismo denunció las masacres que comenzaban a ensombrecer el país. Y el semanario y ella se convirtieron en blancos de la dictadura. Roberto Huamán, el brazo derecho de Montesinos, fue visto merodeando el local de la publicación.

ACUSACIÓN

El fiscal superior supraprovincial Daniel Jara Espinoza planteó incluir a Fujimori en la lista de acusados como autor mediato del homicidio de Melissa Alfaro. En la acusación fiscal, señala que ha encontrado pruebas suficientes de responsabilidad y sindica como autores mediatos a Montesinos; al exjefe del SIN Julio Salazar Monroe y al excomandante general Pedro Villanueva. Como autor directo de los homicidios señala a Víctor Penas Saldoval.

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