Copa América

Esta tarde tenemos que ganar

El equipo de todos se enfrenta hoy, a partir de las 6 de la tarde, a Brasil en la seminal de la Copa América.

La ventaja que tiene el equipo peruano es que todo el mundo sabe que no es el favorito. Esto quiere decir que toda la presión, de la hora, de los goles que no llevan, que falta poco para que acabe, pesarán en el cuadro brasileño.

Es cierto que Brasil sabe y puede jugar con toda la presión del mundo y que es uno de los equipos más grandes del planeta; pero también es verdad que los pupilos de Gareca no son cojos ni mancos ni ciegos y han demostrado que, si juegan con el corazón, pueden lograr muchas cosas.

“La fe es lo más lindo”. Esta frase, si la menciona Sebastián Salazar, suena hueca, a burla, como que sin fe; sin embargo, la fe es lo último que se pierde cuando se pierde la fe y en el fútbol, el Cuto lo sabe, la fe mueve las redes del equipo contrario.

Gareca sabe de fe porque es un hombre optimista y de lucha, y ha dicho hace pocas horas que nuestro equipo tiene ambiciones y que sabrá demostrarlo en la cancha y que no le teme a la escuadra carioca.

Aunque no parezca, Gareca sabe que saldremos a la cancha del estadio Nilton Santos de Río de Janeiro con el marcador a favor. Sabe que el empate nos conviene, que Gallese nos puede llevar a la final.

Sabe también que Carrillo hará falta. Carrillo, quien contra Paraguay venció a un marcador contrario por la derecha para sacar un pase que Lapadula concretó como el gol del empate en el primer tiempo; Carrillo quien, poco antes de que acaben los primeros 45 minutos, sacó un taco soberbio que Yotún transformó en otro pase gol que Lapadula definió finalmente con gran maestría; Carrillo quien, en otra jugada magistral, ya en el segundo tiempo, le dio otro pase a Yotún, quien lanzó un cañonazo que chocó contra un jugador paraguayo y entró el tercer gol a favor de Perú.

Sí, Carrillo hará falta; pero están los otros muchachos con hambre de gol en una semifinal; con hambre de victoria en cancha brasileña; con la camiseta sin manchas y caliente; con el corazón latiendo a cien, a mil; con la fe de que esta tarde tenemos que ganar y soñar con la Copa América. Esta copa la ganamos en 1939 y después en 1975. Nada más. Ya es hora.

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