Autoridades del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela expulsaron en la madrugada del miércoles al equipo periodístico del canal argentino C5N, integrado por los periodistas Adrián Salonia y Nicolás Munafó, junto con el camarógrafo Fabián Solís, según denunció el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) venezolano.
El grupo había arribado al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, que sirve a Caracas, procedente de Argentina con escala en Bolivia, cuando funcionarios de migración les retuvieron los pasaportes y les comunicaron que no tenían el ingreso permitido al país. El equipo permaneció cerca de dos horas en el área migratoria, donde les tomaron fotografías, registraron sus pertenencias y les formularon múltiples preguntas sobre el motivo de su visita.
En un video divulgado por C5N, el periodista Salonia relató que fueron sometidos a decenas de interrogatorios hasta que las autoridades les informaron que no podrían ingresar a Venezuela. Los periodistas fueron conducidos nuevamente a un avión con destino a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, desde donde debieron esperar el vuelo de regreso a Buenos Aires, sin que en ningún momento se les devolvieran sus documentos de viaje ni se les explicara formalmente la razón de la expulsión.
“Fuimos expulsados rápidamente y sin ninguna explicación”, afirmó Salonia desde Bolivia en declaraciones al canal argentino. El periodista describió el episodio como un momento de “mucha tensión” y detalló que en Migraciones se produjo un “desfile” de funcionarios que revisaron exhaustivamente su documentación y efectos personales antes de confirmar la deportación.
Confiscación de pasaporte al cardenal Porras
El mismo miércoles, el cardenal venezolano Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas, denunció que la policía migratoria le confiscó y anuló su pasaporte en el aeropuerto de Maiquetía cuando intentaba viajar a Colombia con destino final a España. Según el comunicado del Gran Priorato de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén en Venezuela, el religioso fue sometido a un “trato humillante” por parte de las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro.
Los funcionarios retuvieron injustificadamente al cardenal Porras y le impidieron abordar el vuelo programado hacia Bogotá, pese a que presentó su pasaporte del Estado Vaticano, emitido en virtud de su dignidad cardenalicia y con las prerrogativas diplomáticas correspondientes a su rango como Príncipe de la Iglesia Católica. El prelado fue sometido a requisa de sus efectos personales y vestimenta, con utilización de perros antidrogas, mientras su equipaje era removido del avión.
En un comunicado posterior al incidente, Porras relató que los oficiales le informaron que no podía viajar por supuesto “incumplimiento de las normas para viajar”. Cuando intentó fotografiar el documento que justificaba la medida, fue amenazado con ser detenido si insistía en registrar la información. El cardenal señaló que estas experiencias se han vuelto recurrentes en el último cuarto de siglo y que en ocasiones le han dicho que aparece como difunto en el sistema migratorio.










