Opinión

Así venezó empezuela: cuando Verónika y Castillo se reunieron por primera vez

Mientras Verónika y Castillo posaban con el acuerdo firmado para la cámara de Mario Colán, las redes sociales bombardearon a los usuarios con historias que explicaban cómo venezó empezuela.

(Lima, miércoles 5 de mayo del 2021) En los 203 años del nacimiento del pensador alemán Karl Marx, Verónika Mendoza, lideresa del Nuevo Perú, y Pedro Castillo, candidato presidencial de Perú Libre, se reunieron en Jesús María para llegar a un acuerdo de cara a la segunda vuelta. Karl Marx, Vero y Castillo fueron tendencia en Twitter por varias horas. Los liberales a la peruana reclamaron la ausencia del economista de lujo Hernando de Soto en el concilio.

Apenas culminó el encuentro, Mendoza y Castillo dieron una conferencia de prensa donde anunciaron una segunda reforma agraria, inspirada en Velasco, que puso patas arriba a sanisidrinos y a sanisidrinas. Los canales de señal abierta cortaron intempestivamente la transmisión del evento. En la clínica Ricardo Palma se reportaron quince muertes por autoasfixia erótica. Once de los fallecidos eran militantes del Colectivo con mis hijos no te metas. Los otros cuatro eran lectores del Blog Catarsis y Harakiri.

Entretanto, el profesor Castillo anunció, con un lápiz en la mano izquierda, que en un eventual gobierno suyo en las escuelas se reemplazarían las boinas por los sombreros chotanos. “A partir del 28 de julio, los supermercados Tottus y Wong y el restaurante La Trastienda, de Techito Bruce, estarán en la obligación de vender choclito con queso a precio covid y Qali Warma dará picante de papa con cuy frito de almuerzo a nuestros niños, niñas y niñes”, aseguró el profesor cajamarquino haciendo pausas para beber su calentito. Mientras tanto, la Vero comía unas rosquitas untadas con manjar blanco revisando los tuits de sus verolovers.

El Puma apagó su televisor y foneó al goleador histórico de Alianza Lima.

—Wally, nero, ¿viste la reunión entre Verónika y el profe del Sutep? —rugió Carranza

—Sí, mano —respondió Waldir tocándose la pelada—. Nuestro vídeo defendiendo la democracia parece que no servirá de nada.

—Ni digas eso, hermano, con fe —consoló el excapitán crema—. La fe es lo más grande de la vida.

—La derecha logró lo que nunca pensábamos —dijo el exdelantero grone.

—¿Qué cosa? —inquirió el yerno de Carlos Cáceda.

—La derecha unió a toda la izquierda peruana —gritó el ídolo blanquiazul.

—La putamare, nero —contestó el Puma amarrándose los pasadores de los chimpunes—. Te llamo luego, tengo que ensayar para el sábado que soy invitado en El Gran Show, de la Gise.

—Está bien, compadre —dijo Sáenz.

—Recuerda, nero, la democracia es la democracia —aseguró el Puma Carranza.

Mientras Verónika y Castillo posaban con el acuerdo firmado para la cámara de Mario Colán, las redes sociales bombardearon a los usuarios con historias que explicaban cómo venezó empezuela. Tres doritos después: la página de Facebook Yo apoyo a Aldo Mariátegui convocó a los defensores de la democracia de fachada a congregarse en la plaza San Martín para arengar que esa reunión de rojetes chavistas contaba con la aprobación de George Soros y el Nuevo Orden Mundial. “No a la ideología de género del comunismo cultural”, advertía un cartel camino a la manifestación.

La Coordinadora Republicana lanzó un comunicado pidiéndole a la tienda de útiles escolares Tay Loy que deje de vender lápices y a Faber-Castell que detenga la producción de utensilios para escribir o pintar que sean de color rojo. La proclama fue firmada por los dinosaurios que firmaron el respaldo al gabinete de Gatofiero Aráoz en el breve gobierno golpista del Meroloco Merino.

En el pleno virtual del Congreso, Martha Chávez acusaba a Rocío Silva Santisteban de ser la intermediara de la alianza entre el hombre del lapicito y la excandidata presidencial de Juntos por el Perú. La doctora Chávez, con los ojos rojos y el ceño fruncido, seguía vociferando contra Vladimir Cerrón, Perú Libre y Guillermo Bermejo sin darse cuenta de que Mirtha Vásquez, la presidenta del Congreso, la había silenciado. Al percatarse de que había sido silenciada, Martha empezó a teclear por el chat de Zoom: “malditos comunistas, quieren gobernar con el pensamiento Gonzalo”. Vásquez la expulsó de la sesión.

En el club Apurímac seguían las celebraciones con distanciamiento social. Castillo, sin quitarse la mascarilla, explicaba a los militantes izquierdistas cómo convertiría el Lima Golf en un parque zonal. Sigrid Bazán, visitante recurrente del club sanisidrino, interrumpió la ponencia.

—En lugar de convertir el Golf en un parque zonal, candidato Castillo, ¿por qué no convierte los parques zonales de Comas en algo parecido al Golf? —sugirió la virtual congresista más votada de Juntos por el Perú

—Evaluaremos su recomendación, congresista Sigrid —replicó Zaira Arias.

El cielo moqueaba sobre el techo de local de Fuerza Popular. Los gatos se escondieron de las ratas. Un silencio invadía todos los espacios del inmueble. Mark Vito dormía al lado de Becerril en un sillón de tres cuerpos. Galarreta se miraba los zapatos. El doctor Bustamante atendía a Martha Moyano, quien había sufrido una descomposición al leer la carta de apoyo del Frente Amplio a la candidatura de Pedro Castillo.

—Llamemos a Hayimi para que nos diga qué le depara a la izquierda con esta alianza —dijo Keiko mirando la foto de su padre montado en un tractor.

—No —recomendó Carmen Lozada revisando la cuenta de Twitter de Verónika Mendoza.

—Que tu api no se enteré de lo sucedido —espetó el doctor Aguinaga.

—Necesitamos ser un frente más fuerte —escribió Kenji en el chat de la botica desde la clínica Centenario.

—¿Todos los partidos de derecha están con nosotros? —preguntó Keiko contemplando una foto de cuando ella era primera dama en el gobierno dictatorial de su padre.

—Todos los políticos derechistas de este país se han endosado a nuestra campaña —dijo Rospigliosi retuiteando un comentario de Frank Krklec—. Hasta Cateriano está con nosotros.

—Todo sea para evitar el avance del chavismo —anunció Nano Guerra.

—Falta el pronunciamiento del Partido Morado —sorprendió a los presentes Diethell Columbus.

—Ojalá nos sirva el 2 % de Julio Guzmán —suspiro Keiko observando cómo roncaba su esposo Mark.

Ocho de la noche, en su departamento el virtual congresista de Renovación Popular Jorge Montoya veía en el programa de Milagros Leiva cómo la plaza San Martín se atestaba de manifestantes que tenían las mascarillas abajo del mentón siguiendo los consejos de Paco Bazán. “Una de mis fuentes me aseguró que los asistentes al encuentro entre Vero y Castillo se pusieron a bailar “Flor de retama”, y entro los presentes se encontraba el ingeniero bailarín”, mencionó la periodista que hizo famoso al General del aire.

—Aló, Rafael —dijo el almirante en retiro.

—Sí, eh, con él habla —respondió Porky.

—Tenemos que detener el avance del comunismo —propuso Montoya—. ¿Ya viste la alianza entre los rojos? Lo primero que haré como congresista es proponer un proyecto de ley para destruir el Lugar de la Memoria y prohibir la existencia de los partidos de izquierda.

—Está bien —respondió el enemigo de la prensa mermelera y de los lagartos, mientras bebía una pilsen bien helena—. La unión de la izquierda del Foro de Sao Paulo y Soros no gobernará este país.

—Solicito al presidente Sagasti retirar el color rojo de la bandera peruana —alzaba su voz el anticomunista Jota Maelo, líder de La Resistencia.

Las protestas de rechazo al chavismo-caviar-pensamientogonzalo-izquierdaparásita-terruco-marxista duró hasta las nueve de la noche. Los dos camarógrafos que cubrieron la marcha poncharon las nuevas pintas de la izquierda peruana en la estatua de San Martín: cambiaron la hoz y el martillo por el lápiz y el sombrero chotano. Cerca de cien personas asistieron al llamado de la página de Facebook Yo apoyo a Aldo Mariátegui.

—Para la próxima convocatoria seremos más — Flor de los Milagros Contreras cuando era intervenida por un efectivo policial.

Al día siguiente, algunos opinólogos limeños calificaron a Verónika de influencer. La comunidad de tiktokers peruanos, liderados por Josi Martínez, envió una carta de respaldo a la candidatura del profesor Pedro Castillo en la que le advertía que la generación bicentenario estaría vigilante de lo que haga en su gobierno.

—Viejos lesbianos fallecieron a causa de autoasfixia erótica —decía el titular de un periódico.

—Hubiesen esperado a ver la última encuesta de Ipsos —pensó un foráneo que merodeaba un puesto de periódicos.

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

Más información

Sigue leyendo