Opinión

Cueva debe buscar a Neyra

José Neyra debe saber que Cueva es como el Perú y no debe dejarlo caer en las tentaciones.

Cueva es como el Perú; y, como el Perú, Cueva puede caer. A veces, los peruanos estamos enchufados y evitamos que mafias tomen el poder; otras veces, caemos, nos dormimos tanto que Palacio de Gobierno se convierte en un botín. Permitimos que impresentables conviertan al Congreso en su chacra.

Cueva es, sin duda, el mejor de la selección. Es un símbolo para la selección de Gareca. Sí Cueva está bien, no hay que preocuparse porque toda la maquinaria de la selección funciona.

Cueva está en el nivel de los mejores futbolistas de élite del mundo. Pisa pelota, acelera sin freno, se detiene en el momento preciso, hace sombreros, hace lo que quiere, da pases como con la mano, provoca la falta, no se exaspera, medita, cuida la pelota con esa espalda de ropero, hace goles como los grandes. Es un grande, es un gigante nuestro enano.

Ha mejorado tanto que hasta habla como un verdadero orador cuando le hacen preguntas en la conferencia de prensa. Mucho de su cambio de actitud se la debemos a su entrenador personal José Neyra, un flaquito, pura fibra, quien lo ha ayudado a optar por comportamientos adecuados a fin de lograr grandes cosas. Es preciso, por esto, que Cueva lo llame otra vez y que esté a su lado estas semanas claves para la selección.

José Neyra debe saber que Cueva es como el Perú y no debe dejarlo caer en las tentaciones. Debe enseñarle que tal vez estos tiempos sean su última oportunidad para dejar huella buena en el fútbol peruano. Lo triste de los atletas que persiguen un balón en una cancha grande es que su carrera dura apenas hasta cuando se acercan a los 35 años. Después, adiós. Cueva tiene poco tiempo para demostrar que es el mejor trujillano que haya vestido la camiseta nacional, para demostrar que puede seguir recordándonos al legendario César Cueto.

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

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