Deben tratarnos a los peruanos igual que tratan al extranjero

OPINIÓN | “Deben tratarnos a los peruanos igual que tratan al extranjero”, por Jaime Delgado.

No solo es ilegal, sino hasta vergonzoso que nuestro país se preocupe más por proteger la salud de los extranjeros que de los nuestros. Esto queda en evidencia cuando comprobamos que nuestro sistema sanitario agrícola está más concentrado y mejor preparado para supervisar el cumplimiento de las normas y los estándares de calidad e inocuidad cuando los productos están destinados a la exportación, que cuando están destinados al mercado interno.

Esta lógica, aunque perversa y reprochable, está motivada porque social y culturalmente, se obtiene más réditos y prestigio de nuestros productos agrícolas en el extranjero que dentro de nuestro país, pero, por otro lado, si no cumplimos las exigencia y los controles de calidad para los productos de exportación en los países destinatarios simplemente no se permite el ingreso de los productos. De hecho, ha habido muchas oportunidades en las que nuestros productos peruanos han sido rechazados por no cumplir los requisitos sanitarios correspondientes y eso es muy delicado, pues no solo se perjudica ese exportador, sino que afecta al país en su conjunto, a su imagen y reputación.

Entre los años 2014 y 2015, la FDA de los Estados Unidos, que es la Agencia de Control de Alimentos y Drogas, ha rechazado 69 lotes de exportación de productos agrícolas peruanos, de los cuales 61 productos fueron por motivos de la presencia de plaguicidas, según lo informa SENASA a través del Informe N° 0032- 2015-MINAGRI-SENASADI AIA-JCARRASCO.

Esto, junto a otros casos de rechazo ha generado gradualmente una mayor exigencia y compromiso de parte de los agroexportadores por cumplir las exigencias de los países destinatarios de sus productos, pero si esto mismo ocurriera aquí para el mercado interno la situación sería otra. Lamentablemente nunca en nuestro país se ha rechazado productos agrícolas por presencia de agroquímicos, y eso ha generado precisamente una sensación de impunidad, por eso no existe ninguna motivación para respetar la ley.

Esto nos lleva a pensar que nuestro Estado, nuestras autoridades, nuestros productores se mueve en función de ciertas motivaciones que no son específicamente el cumplimiento de la ley y sus obligaciones, sino aquellas que tengan más visibilidad y donde los ojos de la atención pública estén más concentrados, la agro exportación es uno de ellos.

A diferencia del mercado extranjero, que es exigente, riguroso y cuenta con todos los mecanismos necesarios para rechazar los productos que no cumplen las exigencias de ley, nuestro mercado interno no exige nada de eso, a lo sumo se concentra en exigencias de tipo estético del producto, pero nunca en su contenido agro toxico, pues eso no es visible, y los consumidores no tienen ninguna posibilidad para darse cuenta.

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