Este artículo es de hace 5 años

Susan Ochoa, una mujer que sacude corazones rotos

Susan Ochoa nos enseñan que la persistencia es el arma infalible para el triunfo y no solo para llegar a ser estrella en el canto sino en todas las aristas de la vida.
Paco Moreno

Susan Ochoa, la señora persistencia, aquella que lucha sin tregua hasta vencer, esa chiclayana hecha de música y de canto, tiene, en estos días de celebración en honor a la mujer valiente, a millones escuchándola no solo con el oído sino con el corazón.

Tiene el poder de convertir una canción, por decir referida al despecho y otros desatinos del amor, en una flecha tan poderosa que puede sacudir hasta el llanto incluso al más férreo, al más duro, al más pétreo de los corazones.

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El cubano Silvio Rodríguez elevó a las cumbres más altas esa canción de despecho llamada “Ojalá” dotándola de poesía de alto nivel. Yo no sé que podría hacer Susan Ochoa con esa canción compuesta en 1969. Tal vez le pondría el condimento del desgarro, la garra, el ímpetu y esa fuerza monumental que solo el amor fracturado puede producir.

Susan Ochoa canta con las cuerdas vocales nutridas en las entrañas más profundas e interpreta una canción desgarrada como lo hacía en sus mejores tiempos la argentina María Martha Serra Lima.

¿Si es tan buena cantante entonces por qué hace apenas meses no era una intérprete de éxito, de esas que salen en las pantallas a cada rato? Quizá porque las pantallas no buscan el talento ni les dan cabida a las verdaderas artistas sino a las que se casan con el escándalo y hacen de su vida una telenovela banal de intrigas y griteríos.

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Susan Ochoa ganó el concurso de canto “Súperstar” organizado por Panamericana Televisión cuando apenas tenía 18 años y su talento fue difundido a nivel nacional en varias cadenas; pero, aun así, no logró romper ese circuito de radios comerciales y de programas de televisión en vivo en los cuales muchos exponen el talento que no poseen y confunden música con bulla y noticia con escándalo: pura farándula.

La hija predilecta del distrito chiclayano de Pátapo nunca se dejó vencer por la adversidad: “Quiero meterme en los corazones de la gente y nunca salir de ahí”, decía y seguía entrenando, día y noche, noche y día, para conseguir el éxito porque el prestigio ya lo había logrado.

Desde pequeña sabía con conocimiento de causa que la vida tiene obstáculos enormes que hay que saltar con coraje. Huérfana de padre a los 7 años, Susan Ochoa tuvo que ayudar a su mamá y a sus dos hermanas a pelear día a día a fin de que no falte lo esencial en su modesta casa de Pátapo. Todo lo que tiene lo ha ganado con trabajo. En eso se diferencia a casi todos nuestros políticos.

Hay testigos que la recuerdan como una niña cantante y bailarina, pero también como una pequeña trabajadora. En el Mercado Municipal de Pátapo vendía marcianos de fruta en los meses de calor insoportable, pescados por kilos para las cocinas de casa, verduras para la ensalada o la sopa. Hay quienes señalan que también se puso el mandil de las domésticas sin mayores problemas.

No se amilanaba ante nada y era capaz de subir a cantar a los ómnibus en la ciudad lambayecana de Chiclayo para luego estirar la mano a fin de recibir una retribución por su arte.

Uno de los méritos más importantes de Susan Ochoa fue darse cuenta desde muy pequeña que el canto era lo suyo y persistir, como toda mujer valiente, con esmero y dedicación sin importarle el qué dirán, los momentos malos, los ratos desagradables, las zancadillas en todas sus formas, la falta de contactos y los familiares pudientes, las adversidades que tumban a otros y todo tipo de escollos en el camino.

Ganó el concurso de canto “Súperstar” en el 2004 y fue ovacionada por millones y tuvo que esperar 15 años para que algo similar le ocurriera. No le fue tan bien, digamos, en el 2015 en el musical La voz Perú organizado por Latina porque quedó en segundo lugar y tampoco pudo ganar en el 2018 el concursó en Los cuatro finalistas.

A los 33 años, se sacó el clavo en la última semana de febrero de este año en la versión 60 del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, que se realizó en Valparaíso Chile. Susan Ochoa enseñó en ese certamen el valor de la persistencia al recibir una gaviota por ser la mejor intérprete del festival y otra gaviota porque la canción “Ya no más”, compuesta por el selecto trío integrado por Jesús Rodríguez (El Viejo), Eva Ayllón y Pelo D´Ambrosio, se convirtió en la mejor canción del certamen.



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Susan Ochoa nos enseñan que la persistencia es el arma infalible para el triunfo y no solo para llegar a ser estrella en el canto sino en todas las aristas de la vida.

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El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL
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Por Paco Moreno Director periodístico de EL PERFIL
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Ayacucho, 1977. Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde tuvo como maestros a César Lévano, Juan Gargurevich, Manuel Jesús Orbegozo, Óscar Pacheco, Julio Estremadoyro, Ricardo Falla, Sonia Luz Carrillo, Carlos Eduardo Zavaleta, Zenón Depaz, Aurora Bravo y otros grandes docentes. Ha publicado dos libros de periodismo literario, Gente como uno (2011) y Rebelde sin pausa (2016); uno de cuentos, El otro amor de mamá (2012); y una novela, El jinete en la hora cero (2021).
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