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Injusticia

La paradoja de Camisea

A dos horas de donde se produce el gas, el balón puede costar hasta 65 soles. Desigualdad que este sistema mantiene.

Daniel Ríos, alcalde de Megantoni, le dice a “Cuarto Poder” que en Camisea el balón de gas cuesta 65 soles. El gerente municipal del distrito de Sepahua, Óscar Vásquez, añade enérgicamente: “Lo que no se puede creer y el país tiene que saber es que a dos horas de donde se produce el gas, tenemos que comprar un balón por 50 o 55 soles. Esto es lo que mortifica a la población, tremenda desigualdad e injusticia”. Sepahua es una de las comunidades nativas de Camisea y frontera con Megantoni.

El distrito de Megantoni, o tierra de guacamayos, se ubica en la ribera del río Urubamba, provincia de la Convención del departamento del Cusco. Camisea está ubicado en Megantoni, un distrito millonario con habitantes pobres. En este lugar se explota el gas y es considerado una de las reservas más importantes de Latinoamérica, según el Ministerio de Agricultura (Minagri).

Megantoni es la zona de comunidades nativas de Camisea, área de donde se extrae uno de los recursos naturales más ricos del Perú, el gas. Las comunidades indígenas de Camisea pagan 65 soles por un balón de gas. Internet, la señal abierta de televisión y la radio no llegan a este distrito que está muy lejos de la ciudad. Además, no cuenta con servicios básicos y de saneamiento, ni centros médicos.  

La incongruencia de la situación de las comunidades nativas de Camisea es un desafío al que se enfrenta los candidatos presidenciales Pedro Castillo y Keiko Fujimori. Megantoni y los distritos aledaños deberían gozar del canon gasífero que ingresa al país por la explotación de sus principales recursos naturales. Sin embargo, las propuestas tambaleantes y poco específicas de los candidatos son una muestra clara de la poca o nula importancia que se le presta.

Castillo propone recuperar el gas de Camisea para los peruanos, mientras que Fujimori promete revisar las cláusulas de los contratos de la distribución del gas y el sobrecosto del recurso. Sin embargo, a pocos más de dos meses de celebrar los cinco años de creación de Megantoni, no se han realizado obras, ni contratado a médicos y profesores debido a la ley del Canon.

El principal impedimento que ocasiona la ley del canon es la falta de obras. El alcalde de Sepahua, Humberto Santillán menciona que cada comunidad nativa es autónoma y tiene su propio apu o jefe de comunidad.  Las comunidades de Camisea son propietarias del territorio en donde está ubicado Megantoni. Es por ello de que el dinero del canon gasífero no puede ser empleado en infraestructura si es que antes los jefes de comunidad, o líderes, no han vendido o entregado dicho territorio al municipio.

El canon gasífero es el dinero que proviene del impuesto que las compañías gasíferas pagan al Estado peruano por su actividad extractora en Camisea. La municipalidad de Megantoni informa que tiene un presupuesto de 143 millones 170 mil 34 soles.

PlusPetrol, Repsol y China National Petroleum Corporation (CNPC) son algunas de las compañías que explotan el gas en los yacimientos de Camisea. A pesar de que las comunidades nativas asentadas en Megantoni reciben dinero del canon gasífero, sus carencias son cada vez más notorias. El alcalde de Megantoni, Daniel Ríos, menciona que hay dinero, pero no se puede emplear en infraestructura si no hay “capital humano”. Es decir, sin médicos o profesores no se pueden construir centros médicos o escuelas.

Sin embargo, en junio de 2020, vecinos del distrito de Megantoni presentaron denuncias contra su alcalde Daniel Ríos. Según el portal Ojo Público, Ríos es investigado en la Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de la provincia de La Convención por negociación incompatible, abuso de autoridad, peculado, concusión, cohecho y asociación ilícita.

Los habitantes de Camisea se privan del gas cocinando a leña debido al alto costo del balón. Norma Vicente, pobladora de Camisea cocina sus alimentos a leña. Ella menciona: “Ahora estoy encendiendo la leña para poder comer y compartir con la familia, me gustaría cocinar a gas, pero no puedo por motivo del costo, está carísimo”. Cocinar a leña es más ahorrativo para Norma y el resto de las comunidades de Camisea. También, se ven obligados a convivir en un solo espacio que es insuficiente para tantos pobladores. Robert Espinoza menciona que viven en colegios abandonados. Robert se asentó en Sepahua, una de las comunidades de Camisea que limita con Megantoni.

Camisea tiene todas las condiciones para ser un paraíso. Las comunidades nativas de allí pueden tener una vida de calidad mediante la explotación de su principal recurso energético, el gas. Pero, por falta de atención del Estado a esta zona alejada de la capital y la corrupción enquistada en su organismo municipal, Camisea se ha convertido en un infierno. Un infierno en el que la principal lucha es sobrevivir.

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