Este artículo es de hace 3 años

Lo malo de la Navidad es que nadie recuerda a Jesús

En Noche Buena se abren regalos y se come rico, pero se soslaya al homenajeado.
Paco Moreno

El tiempo, que lo cambia todo, ha hecho que olvidemos que el 25 de diciembre celebramos el nacimiento de Jesús, ese hombre que entró en Jerusalén montado en un asno y que decía a la gente: “Te absuelvo de tus pecados”.

Vestido con túnica y sandalias de peregrino, no se presentaba como un político ni un militar, sino como un predicador de la salvación, y llamaba “padre” a Dios en aquel tiempo, cuando se esperaba al Mesías que debía instaurar el reino de Dios.

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Los poderosos empezaron a rechazarlo, y Jesús insistía en que el reino de Dios es el amor al prójimo, la preocupación por los débiles y los pobres, y el perdón para los que han ido por el mal camino.

Provocador era Jesús, un luchador por cambios profundos, un revolucionario genuino; pero iba más allá. Decía que el reino de Dios es amar al prójimo como a ti mismo, que debemos amar a nuestros enemigos y que debemos perdonar setenta veces siete.

Combatía a los poderosos y ayudaba al pobre; y, como era muy peligroso para los ricos, tuvieron que crucificarlo. Si volviera a venir le pasaría lo mismo, con campaña de desprestigio en los medios incluida.

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Los que no quieren a Jesús, los que creen que es peligroso para el sistema, han convertido la Navidad en fiesta de arbolitos, regalos y panetón. Lo malo de la Navidad es que nadie recuerda a Jesús.

Sin Jesús, la Navidad no debería tener sentido; pero los fariseos de hoy lo han dejado de lado.

Nadie sabe qué pensaría Jesús sobre Noel, el hombre gordo que mancha el paisaje; pero así estamos: nos importa más Santa que el santo Jesús.

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El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL
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Por Paco Moreno Director periodístico de EL PERFIL
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Ayacucho, 1977. Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde tuvo como maestros a César Lévano, Juan Gargurevich, Manuel Jesús Orbegozo, Óscar Pacheco, Julio Estremadoyro, Ricardo Falla, Sonia Luz Carrillo, Carlos Eduardo Zavaleta, Zenón Depaz, Aurora Bravo y otros grandes docentes. Ha publicado dos libros de periodismo literario, Gente como uno (2011) y Rebelde sin pausa (2016); uno de cuentos, El otro amor de mamá (2012); y una novela, El jinete en la hora cero (2021).
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