IPSOS, DATUM y CPI

Mañosería de las encuestadoras

IPSOS, DATUM y CPI están al servicio de los diarios "El Comercio", "Correo" y "Perú.21", respectivamente, que a su vez son propiedad de los grandes empresarios que han hecho suya la candidatura de la acusada de liderar una organización criminal. Cuidado con el jefe de la ONPE.

Es propio de la segunda vuelta electoral el manejo que las encuestadoras vienen haciendo sobre las preferencias de los dos candidatos presidenciales en las últimas semanas, más aún, que todas actúan por encargo de determinado sector empresarial que expresamente ha tomado partido por la candidatura de Keiko Sofía Fujimori.

IPSOS, DATUM y CPI, por ejemplo, lo hacen al servicio de los diarios “El Comercio”, “Correo” y “Perú.21”, respectivamente, que a su vez son propiedad de los grandes empresarios que han hecho suya la candidatura de la acusada de liderar una organización criminal. Por esto vemos a diario la cantidad de titulares y reportajes favorables a Keiko y de implacable demolición contra el candidato Pedro Castillo. Conviene recordar aquí lo admitido por Cecilia Valenzuela al ser entrevistada por Mávila Huertas, en el sentido de que en este proceso electoral no iban a ser neutrales; amén de la abusiva defenestración de Clara Elvira Ospina de América TV y Canal N por negarse a cubrir información favoreciendo a la hija de exdictador.

La estrategia de dichas encuestadoras en primera vuelta suele ser la de crear o inflar las candidaturas que sean favorables al establisment (Forsyth, por ejemplo), e ir sincerando cifras en la medida que avance la fecha de elección para que coincidan con el resultado y así no perder credibilidad. Pero en la segunda vuelta optan por el camino inverso, dado que son solo dos candidaturas: parten del real impulso inicial y luego van estrechando cifras para hacer una “final de infarto” que les permita orientar el voto en el sentido deseado.

Es un jueguito mañoso y bien sincronizado de adulonería mediática para una y demolición para el otro, y, por otra parte, el manejo de cifras de supuesto acercamiento en las encuestas. Por eso hemos visto a entrevistadoras de conocidos programas dominicales poner hasta las respuestas en la boca de Keiko, así como imprimirle amablemente documentos de compromiso publicitario para que firme; mientras que a Castillo lo demuelen hasta por repetir más de 40 veces la palabra “pueblo” en un discurso.

De esa estofa abundan periodistas en casi toda la prensa de estos días; como si se esmerasen en hacer honor al ignominioso mote de “mermeleros” que les endilgó el propio fujimorismo cuando promovió la llamada Ley mordaza en el Congreso disuelto. Sin embargo, tal sumisión no expresa sino el multimillonario poder económico de la Confiep, mineras, banqueros, trasnacionales, lobbies y mafias de la corrupción que se encuentran detrás de la candidatura de la acusada.

Dado los intereses en juego, y con la operación de aparente estrechamiento de cifras, no debe perderse de vista la variable Piero Corvetto, jefe de la ONPE y encargado de conducir el proceso electoral, quien, como es de público conocimiento, fue asiduo visitante del local de Fuerza Popular y amigo personal de Pier Figari, el poderoso asesor de la acusada; con lo cual se cerraría el círculo de “final de fotografía”, donde cualquier cosa puede pasar.

Sin embargo, el análisis político y electoral del momento actual no debe limitarse a las encuestas, sino, y, sobre todo, a lo que se ve en las calles y plazas del norte, sur, centro y oriente del país, que son de concurrencia multitudinaria cuando se presenta Pedro Castillo; a diferencia de su contendora, quien debe pagarle hasta a los mototaxistas en dinero y gasolina para que acudan, como se ha visto en los videos que circulan en Facebook. El entusiasmo masivo por Castillo se percibe desbordante también en las calles y mercados de Lima, entre la gente de a pie, taxistas, ambulantes, amas de casa e inteligente juventud, quienes ante el silencio montesinista de la prensa más obsecuente vienen haciendo uso del infalible recurso comunicacional de las redes y del boca a oído. 

Dada la desesperación de la acusada por montar aparatosos shows mediáticos de debate antes de las fechas normalmente programadas por el JNE, pareciera verosímil la información dejada escapar por su aliado Álvaro Vargas Llosa en reciente entrevista de Canal N, en el sentido de que en realidad ella estaría por debajo de 15 puntos en relación a Castillo. Lo único que a estas alturas han logrado las encuestadoras, con el estrechamiento mañoso de las cifras, es transformar el espontáneo sentimiento antifujimorista en antivoto activo y movilizado, cuyo efecto multiplicador y multitudinario se verá con mayor intensidad en las tres semanas que faltan, y que terminará por borrar la forzada sonrisa de Keiko debajo de la mascarilla. La dignidad de los peruanos no acepta ni aceptará que la acusada de liderar una organización criminal personifique a la Nación, cuya vocación de vil impunidad lo hemos visto recientemente en la ignominiosa burla de calificar el crimen de las esterilizaciones forzadas de inocente “planificación familiar”, de la misma forma en que pregona la cínica rehabilitación a su padre, condenado por asesinato, corrupción y secuestro.

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