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Documental

Centenario de Nanuk, el esquimal

Roberto Flaherty hace el primer documental de la historia cinematográfica que, a pesar de los escasos recursos técnicos para filmarla, muestra una calidad visual y un acertado lenguaje narrativo.

El 11 de junio de 1922 se estrenó el filme Nanuk, el esquimal que produjo un gran impactó en el público, tanto por el formato como por el argumento. Era la primera película documental producida artesanalmente que versó sobre la vida de los esquimales en condiciones adversas en un hábitat de bajas temperaturas y con pocas posibilidades para sobrevivir. Por esta razón, tiene un gran valor histórico en la historia del cine y ha sido motivo de estudios antropológicos y etnológicos. Este filme ha sido objeto de múltiples controversias, y no deja de ser un referente en el cine documental mundial. 

Sobre el documental

Nanuk, el esquimal (título original en inglés: Nanook of the North) es un documental silente de 78 minutos, dirigido por Robert Flaherty (1884-1951). Es considerado el primer documental de la historia cinematográfica que, a pesar de los escasos recursos técnicos para filmarla, muestra una calidad visual y un acertado lenguaje narrativo. 

Por este motivo, en 1964, Nanuk, el esquimal fue elegida por documentalistas de todo el mundo como el mejor documental de la historia en el Festival de Cine de Manheim- Heidelberg (Alemania). En 1989, la película fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

Robert Flaherty

Estudió ingeniería de minas en la Upper Canada College. Al acabar sus estudios comenzó a trabajar como explorador de minas de hierro para una compañía ferroviaria en la bahía de Hudson, Canadá. Durante su expedición en 1913 a las islas Belcher (archipiélago en Canadá), el jefe de Flaherty le sugirió que llevara una cámara de cine para filmar la vida familiar de los Inuit, comunidad oriundos de la zona y para ello logró conseguir una cámara de cine con manivela. 

nanuk
Robert Flaherty durante el rodaje de Nanuk, el esquimal.

Los esquimales de hoy

Los protagonistas del filme fueron los Inuit, grupo humano que estuvo presente en América del Norte desde hace mil años, cuando sus ancestros, los Thule, cruzaron del Asia hacia América por el estrecho de Bering. Actualmente se sitúan en las tundras de Canadá, Alaska y Groenlandia. Actualmente son 170 mil habitantes desde su último censo en el 2017. Desde 1922 que se hizo el documental, hasta el día de hoy 2022, la población sigue manteniendo su mismo estilo de vida, para ellos la historia se ha detenido.

EL PERFIL ha considerado resaltar este histórico acontecimiento cinematográfico y, para apreciar su valoración y trascendencia actual, a cien años de su estreno, entrevistó a tres connotados investigadores del cine: Ricardo Bedoya y Giancarlo Carbone, docentes de la Universidad de Lima; y a Raúl Zevallos Ortiz, docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. 

Raul Zevallos
Raúl Zevallos, docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

A cien años de su estreno, ¿cuál ha sido para usted la importancia del filme Nanuk, el esquimal en la historia del cine?

  • Ricardo Bedoya: Es un clásico indiscutible, una película canónica, pero a la vez muy discutida, porque pone sobre la mesa algunos temas que ahora forma parte del debate sobre el cine documental. Hoy sabemos que Nanuk no es el registro objetivo, distante, verosímil y fidedigno de la vida de los esquimales. Es una película que dramatiza y pone en escena las situaciones y va trabajando la representación de los personajes que Flaherty eligió. En los últimos cien años se ha ido remodelando y resignificando la figura del documental como una vertiente del cine que busca el registro neutro de la realidad. Esa neutralidad no existe. Nanuk es un documental planeado, pensado, “puesto en escena”.
  • Giancarlo Carbone: Es una obra pionera y representativa de los inicios del cine. Flaherty da inicio al cine documental, crea una nueva manera de hacer cine muy diferente al cine de ficción. Sus documentales tratan de descubrir las formas que existen en la naturaleza, intenta recrear los antiguos modos de vida y siempre fue más allá del registro objetivo propio del documental científico. Por ejemplo, en Nanuk, a pesar de que Flaherty pretendía filmar la vida esquimal tal como es en la realidad, siempre utilizó el recurso de la puesta en escena de aquello que filmaba. Es la visión del explorador que pasa a ser cineasta y produce filmes bellos y conmovedores. El filme muestra la admiración del realizador por el pueblo esquimal, por su nobleza, por su capacidad de supervivencia en un ecosistema muy hostil para el ser humano. Nanuk fue el primer documental que logró persuadir y entrar a la industria del cine y a la vez encontrar un público a escala mundial que hasta el día de hoy aprecia este género cinematográfico.
  • Raúl Zevallos: Hay quienes observan que no se trata propiamente de un documental, considerando que incluye elementos de recreación y dramatización, desde formas de cacería tradicional que ya no se utilizaban, hasta la construcción de un iglú irreal en tamaño, el cambio de nombre del protagonista, la presencia de una esposa que no lo era, o la preparación y repetición de tomas en general. Sin embargo, la física cuántica nos ha enseñado, a través del principio de incertidumbre, que la propia presencia de un observador modifica al objeto observado, de modo que la supuesta neutralidad de la observación en cine solo podría darse, hasta cierto punto, mediante una cámara de vigilancia completamente escondida, y siempre y cuando ese registro no se edite. Las circunstancias y condiciones en las que Flaherty realiza Nanuk, podían haberlo hecho seguir la receta existente en la lógica de la producción que se hacía fuera de estudios en la época, donde había un lugar, desde los inicios del cine, para las “vistas” cinematográficas que se tomaban como una especie de noticiero y álbum de viaje. Flaherty se apartó de esa ruta, que ya había intentado en la primera versión de la película, destruida por el fuego.  En vez de hacer una crónica, una bitácora o un travelog sobre la experiencia con los Inuit, decidió contar una historia con los elementos de la realidad idealizada por su mirada.

¿A su criterio, a qué subgénero del cine documental pertenece Nanuk, el esquimal?

  • Ricardo Bedoya: Nanuk está en una intersección de varias vertientes del cine documental. En los primeros años del cine, el documental estaba conformado por las llamadas “vistas del natural”. Era frecuente que este tipo de películas mostraran “territorios exóticos”, lugares lejanos para el espectador de los centros urbanos, sobre todo, de los países occidentales. En esos momentos, los camarógrafos europeos o estadounidenses visitan diversos lugares del mundo para filmar geografías “lejanas”. En esa línea está este filme realizado por un cineasta explorador como Flaherty, que llegaba para registrar la vida de los esquimales. Luego está la vertiente etnográfica. Flaherty viaja al lugar y observa y estudia a una comunidad cultural. Él se instala, hace una investigación sobre los modos de vida en ese lugar y sobre la historia de supervivencia de los esquimales en ese medio ambiente hostil. Encuentra detalles históricos que recoge y pide que se reconstruyan ante la cámara. Aquí hay un trabajo de investigación, de observación etnográfica.
  • Giancarlo Carbone: La manera de clasificar los documentales son muchas y varía de acuerdo con los propósitos y las corrientes académicas, los hay: documentales centrados en un hecho, de proceso, de viaje, de crítica, documental histórico, documental poético, documental de exploración, documental de exposición, docudrama, etc. Clasificar a un filme pionero como Nanuk no es nada sencillo, pero lo podríamos poner como un hibrido entre docudrama y documental poético.
  • Raúl Zevallos: Particularmente no me enfoco demasiado en la clasificación de películas en géneros o subgéneros. Aunque, desde una mirada clasificatoria contemporánea podría verse su parentesco con el documental de observación, o con el documental etnográfico; en cuanto a la realización misma y la puesta en imágenes, se parece más a un docudrama. 
Ricardo Bedoya
Ricardo Bedoya, docente de la Universidad de Lima.

¿Tuvo este filme alguna repercusión o impacto en los posteriores realizadores cinematográficos de documentales?

  • Ricardo Bedoya: Evidentemente, el filme es un clásico y su realizador es una figura importante en la historia del cine. Años más tarde, Flaherty, junto con el alemán Murnau, produce Tabú (1931), que es una representación de la vida de una comunidad en la Polinesia. Anteriormente, había filmado Moana (1926).
  • Giancarlo Carbone: Definitivamente que sí, Nanuk impactó no solo en los cineastas a lo largo de la historia del cine, sino también, en la propia industria que a partir de dicho filme el documental forma parte del universo de la gran industria cinematográfica. A nivel del mundo académico, Nanuk trajo a discusión el tema de cómo observar y registrar la realidad a través del lente de una cámara. Flaherty fue el primero en enseñarnos a representar la vida bajo la forma en que se vive, la majestad primitiva y la sencillez de estos pueblos olvidados por la civilización. Ese es su legado.
  • Raúl Zevallos: Nanuk dejó abierta una serie de posibilidades y también podría ser, como parte del espíritu de la época, que reflejara una sensibilidad similar o incluso que hubiera influido en formas poéticas o expresivas particulares, me refiero, por ejemplo, a algunas de las “sinfonías de ciudades” de los años 20 del siglo pasado, contemporáneas o posteriores a Nanuk, que suelen ser elegías visuales. En el caso de Flaherty, tal vez la combinación de su espíritu aventurero, su posible fascinación de hombre de ciudad ante la dureza y majestuosidad de un territorio que había sido escasamente tocado por la sociedad industrial, y quizás su admiración por la capacidad de los Inuit para sobrevivir en esas condiciones, lo llevan a hacer una elegía de ese mundo, y las elegías tienden a ser exageradas, pero generan entusiasmo y seguidores.

¿Cuáles serían los más representativos exponentes del cine documental en el Perú?

  • Ricardo Bedoya:  Muchos. En los años setenta del siglo pasado, cuando se promulga la Ley del Cine (1972), empieza toda una movida documental, pues las películas peruanas se podían exhibir en las salas de cine. En el período de 1972 a 1992 se hacen más de mil doscientos cortometrajes y la mayoría eran documentales de diversas temáticas.
  • Giarcarlo Carbone: Hay dos documentalistas en la historia del cine nacional que me han impactado, Jorge Suarez y Gianfranco Annichini. El primero, un documentalista interesado por temas científicos, antropológicos, sociales y culturales. Con una sensibilidad muy grande, recuerdo sus cortometrajes En la Orilla (1976) y Ashaninkas del Cutivireni (1989). Jorge Suarez fue un gran artesano del documental. El otro, Gianfranco Annichini, hasta ahora insuperable en la historia del cine nacional, prueba de ello son sus cortometrajes Camino a las estrellas (1981), María del desierto (1981), Almirante Jonas (1982), Radio Belén (1983), El hombre solo (1986), Una novia en Nueva York (1987), entre otros.
  • Raúl Zevallos: Es difícil decirlo. Se podría considerar algunos protagonistas históricos del cine documental hecho en el Perú, desde algunos representantes de la llamada Escuela Cusqueña, como Manuel Chambi, Teófilo Hinostroza en la sierra central, desde algunos trabajos de José Antonio Portugal hasta las películas de Guarango y de la Escuela de Cine Amazónico, desde Pancho Adrianzén y Heddy Honnigman hasta Corcuera, desde algunas producciones que se hacen para televisión, hasta el trabajo de realizadores que proponen miradas autobiográficas o experimentales. Ocurre que esta clase de referencias siempre va a ser incompleta, nos muestra algunos árboles que destacan, pero ciertamente el bosque es bastante más amplio y frondoso. 
Giancarlo Carbone
Giancarlo Carbone, docente de la Universidad de Lima

¿Qué opinión le merece el cine documental producido en el Perú en los últimos años?

  • Ricardo Bedoya: Ahora, desde los inicios del presente siglo, el espacio del documental es muy variado y amplio. La irrupción de lo digital ha permitido trabajar con equipos ligeros. Se hacen documentales en todo el Perú. Te digo algunos nombres: Manuel Eyzaguirre, Mauricio Godoy, Marianela Vega, Sofía Velásquez, Judith Vélez, Delia Ackerman, entre muchos otros.
  • Giancarlo Carbone: Existe una nueva generación de documentalistas peruanos, considero que el más exitoso es Gonzalo Benavente que logró colocar su La revolución de la tierra como el documental más visto en salas comerciales el año 2019 (90,000 espectadores). Seguramente, seguirán apareciendo nuevos talentos ya que la actividad cinematográfica ha crecido mucho en varias regiones del país. Suerte a las nuevas generaciones de cineastas, hay mucho aun por hacer.
  • Raúl Zevallos: Quizás sea mejor abstenerme de contestar esta pregunta, creo que no tengo la información suficiente, completa y actualizada para atreverme a dar una opinión, y seguramente en este caso, más que un punto de vista o una apreciación, podría ser interesante considerar el marco de posibilidades que existen para este trabajo, su presencia en espacios de formación, las alternativas de exhibición, el contacto con situaciones o temas sensibles de la sociedad, su relativa autonomía o particularidad expresiva con respecto a lo que propone el cine de otros entornos. En todo caso, puede ser un tema más complejo de lo que parece y podría ser necesario un espacio más amplio para abordarlo.

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