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domingo, 28 de junio de 2026
Cute por fuera, distópico por dentro: Alberto Vázquez y su “antifábula” que conquista Annecy

Cute por fuera, distópico por dentro: Alberto Vázquez y su “antifábula” que conquista Annecy

Animalitos adorables ocultan crisis sociales crudas: Alberto Vázquez estrena su antifábula distópica y conquista Annecy con el Paul Grimault.
Alberto Vázquez, director de Decorado, en Annecy. Foto edición Noelia Vela.
Alberto Vázquez, director de Decorado, en Annecy. Foto edición Noelia Vela.

Cute por fuera, distópico por dentro: Alberto Vázquez y su “antifábula” que conquista Annecy. Por David Sánchez.

En el mundo de la animación, pocos logran que el público sonría mientras le rompen el corazón. Ese es el territorio que domina Alberto Vázquez, uno de los directores de animación más singulares y rompedores del panorama actual. Recientemente lo entrevistamos en el prestigioso Festival de Annecy, donde su película vive lo que él llama su “tercera vida” (tras su estreno en España hace ocho meses y su reciente llegada a EE. UU. y Francia), el director ha desgranado su particular visión del mundo: un universo donde los animalitos más tiernos protagonizan las crisis más crudas de nuestra sociedad. Y como coronación a esta trayectoria, “Decorado” se alzó con el Premio Paul Grimault en la 50ª edición del Festival de Annecy 2026, un reconocimiento que “nos emociona y que pertenece a todas las personas que han hecho posible esta película”.

Decorado, de Alberto Vázquez, en Annecy
Decorado, de Alberto Vázquez, en Annecy

El “Caballo de Troya” de los animalitos

¿Qué hace exactamente Alberto Vázquez? Su fórmula es tan brillante como subversiva. Utiliza una “estética cartoon un poco universal, de animalitos” que evoca a los inicios de Disney, las fábulas clásicas e incluso al anime cute japonés. Sin embargo, bajo esa apariencia inofensiva, esconde un espejo roto de nuestra realidad.

“Son figuras aparentemente dulces. Son animales bonitos para contar historias tristes”, explica el director en la entrevista concedida durante el festival, destacando el contraste como su arma principal. Este enfoque funciona como un “caballo de Troya”: “Mucha gente, familias, niños, adolescentes… van a ver estas películas pensando que son una película de humor gamberro, como South Park, y luego se encuentran con una película bastante triste”.

Al usar animales, Vázquez logra dos cosas: la universalidad (“No hace falta explicar en Bulgaria quién es un ratón”) y burlar la censura. “Parece que es todo humor. Pues puedes meter como tristeza y a la gente le crea una sorpresa”, afirma.

Una “Antifábula” para tiempos oscuros

Lejos de los mensajes motivacionales habituales, las obras de Vázquez son radiografías de nuestras “crisis económicas, crisis médicas” y la “exclusión social”. Sus personajes, que podrían recordar a Mickey Mouse y al Pato Donald, “ahora es como que tienen 50 años y están mal”.

El director no busca dar lecciones morales al uso, sino todo lo contrario: “Es una película bastante cínica y bastante sarcástica… es un poco una antifábula en el sentido de que tiene una antimoraleja”. Aborda temas contemporáneos donde “megacorporaciones controlan nuestra vida” y donde todos llevamos “una máscara que llevas, social”, bebiendo de referencias distópicas como 1984, Un mundo feliz o El prisionero.

Y cuando se le pregunta por la crudeza y la ultra-violencia de sus obras (como en su anterior proyecto, Unicorn Wars), Vázquez lo tiene clarísimo: “A mí me gusta la oscuridad… La gente paga por ser asustada de ver películas de terror. Tiene un público, la oscuridad”.

12 años de maratón y los animadores como “actores”

El proceso creativo de Vázquez es una prueba de resistencia y pasión. Su última película no nació de la noche a la mañana; es la culminación de un “proceso de 12 años”. Todo comenzó en 2012 con historietas de cómic, pasó por el cortometraje Decorado en 2016 (que también estuvo en Annecy), y finalmente, junto al coguionista Xavi Manuel, dio el salto al largometraje.

Para materializar este universo, se requiere un ejército: “Al final, si juntas todo el equipo, son 200 personas” y un presupuesto que ronda los 3 millones de euros. Pero para Alberto, la clave está en el trato con su equipo: “Los animadores son los actores… quienes interpretan esas voces son los animadores”. Aunque él es dibujante y artista, reconoce que “muchas veces ellos me dan muchas ideas y complementan la película”.

La importancia de un director que maduró el medio

Más allá de sus múltiples premios —entre ellos el Goya, los Forqué a mejor película de animación, y los Premios Quirino (el galardón de la animación iberoamericana) a mejor película—, la verdadera importancia de Alberto Vázquez radica en su defensa a ultranza de la animación como un medio para adultos y en su capacidad para llevar la animación española a los festivales más prestigiosos del mundo.

Mientras la industria a menudo encasilla la animación en el público familiar o en la carrera por los Oscar (películas que él mismo califica como “anti-Oscar” por su sarcasmo), Vázquez alza la voz para reivindicar su arte: “La animación, yo creo, es un medio maduro. Se puede contar todo tipo de historias”.

Negarse a hacer una película “bonita, blanca, no negra” solo para complacer a la academia no es un capricho, sino una cuestión de integridad artística. Como él mismo sentencia con una comparación magistral: “Es como si le pides a directores como Lars von Trier que haga una comedia… Es tu voz, por así decirlo”.

Con su protagonista (que ya tuvo su paso por un corto y ahora cierra su ciclo en el largo), Vázquez demuestra que la animación española no solo viaja por el mundo, sino que lo hace con un sello de autor inconfundible. El Premio Paul Grimault en Annecy 2026 no es solo un reconocimiento a “Decorado”, sino a toda una carrera dedicada a demostrar que, a veces, se necesitan los dibujos más tiernos para contar las verdades más incómodas. Su importancia reside en haber demostrado que la animación puede ser arte, crítica social y cine de autor en estado puro.

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Colaborador de EL PERFIL
Crítico de cine, especializado en cine latinoamericano. Es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) y de l'Académie des Lumières, de la prensa internacional en Francia.