Una pasión ribeyriana

Víctor Solís Ramírez, un apasionante coleccionista de la obra de Julio Ramón Ribeyro

En casi un año, Víctor Solís logró comprar todas las primeras ediciones de los libros de Julio Ramón Ribeyro. Su objetivo es tener una biblioteca que esté al servicio de todo aquel que se interese en la obra y la vida del Flaco. Compartir es su pasión.
Stefanno Placencia
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Víctor Solís Ramírez renunció a su trabajo para dedicarse a coleccionar las primeras ediciones de los libros del escritor Julio Ramón Ribeyro. En un año cumplió con lo que se propuso: en su biblioteca tiene la primera edición de “Los gallinazos sin pluma” y la edición definitiva de “La caza sutil”, que acaba de lanzar Alfaguara. La inversión que ha hecho solo en libros de este narrador supera los diez mil soles; es decir, sus ahorros se convirtieron en libros, que lee, ojea y revisa religiosamente por las mañanas antes de practicar deporte. Le gusta nadar en la playa.

Disconforme con lo planeado, Víctor empezó a comprar todo lo concerniente al autor de “Silvio en El Rosedal”, que van desde numerosos recortes periodísticos hasta revistas de otros países, incluso en otros idiomas. Hace poco viajó a Chiclayo para conseguir un número del diario “La industria” donde aparece una entrevista que le hicieron al Flaco. “Me quisieron vender las copias, le dije al encargado que le ponga precio al original, y asunto solucionado”, cuenta mientras sostiene el ejemplar por el que pagó capricho.

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El febrero pasado, recibió una noticia que hasta ahora no ha asimilado del todo: su amigo el literato Luis Fuentes le obsequió gran parte de su biblioteca ribeyriana, que le sirvió como material de consulta para publicar, en 2006, “El archivo personal de Ribeyro”. En este paquetón bibliográfico Víctor halló publicaciones que él no había podido ni siquiera ubicar por internet, pero que las tenía mapeadas, pues figuran en el libro de Luis Fuentes, un texto que, por cierto, es de lectura obligatoria para quienes estén interesados en la producción de Julio Ramón Ribeyro.

El coleccionista Victor Solis ha construido una hemeroteca ribeyriana cuyos materiales comparte en redes sociales
El coleccionista Víctor Solís ha construido una hemeroteca ribeyriana, cuyos materiales comparte en redes sociales.

Luis Fuentes señala que a él también le despertó el gusto por llenar los compartimientos de sus libreros con todo lo que se vincule a Ribeyro. Lo consiguió cuando publicó su único libro sobre el cuentista, que, según Víctor, se reeditará pronto. Fuentes ahora no quiere saber nada del autor de “Prosas apátridas”. “Esa es una de las razones por las que le obsequié todo el archivo a Víctor, aunque la razón de fondo es que él haga un libro con todo el material que dispone, el que fue mío más el que él ha ido construyendo”, sostiene.

El desprendimiento de Luis Fuentes obligó a Víctor, a quien también se le conoce como Vitucho, a hacer unas modificaciones en la sala de su departamento en Breña. Si Mariátegui tuvo su rincón rojo, Víctor tiene su rincón ribeyriano. Un familiar que convive con él tiene temor de que ese rincón gane más terreno en la sala. La razón: él ha empezado a coleccionar libros de tres autores peruanos indigenistas. “Estoy comprando todo sobre ellos, pero mi prioridad sigue siendo Ribeyro”, asegura el coleccionista.

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Este familiar también ha puesto su granito de arena en la empresa de Víctor: le trajo desde España la primera edición de los cuentos completos de Ribeyro que publicó Alfaguara en 1994, que le costó 100 euros, y otros títulos más. “Lo que importa es que él se ha acercado a la lectura, a la cultura, eso es productivo, aunque a veces está el miedo de que me sorprenda con más cajas de libros, ahí que vea dónde se lleva todos esos libros”, dice entre carcajadas.

Victor Solis tiene las publicaciones sobre Ribeyro asi como su obra en orden cronologico
Víctor Solís tiene las publicaciones sobre Ribeyro, así como su obra, en orden cronológico.

Víctor ha acumulado también muchas fotografías de su escritor predilecto, a color y en blanco y negro. Algunas de ellas son inéditas o han aparecido en publicaciones hoy inhallables. Ha tenido que romper el chanchito por algunas de ellas, sobre todo por dos instantáneas donde se le ve al expresidente de la república Alan García junto a Ribeyro, tras haberlo condecorado con la Orden del Sol, en 1986. Prefiere no revelar cuánto le costó estas fotos que no figuran en ningún lado.

La semilla

Vitucho recuerda que, a inicios del 2021, el librero Mario Cullanco López (1962-2021), fundador de la librería Politzer, ubicada en el jirón Quilca, le recomendó leer autores peruanos.  En aquel tiempo él ya había leído a algunos autores clásicos como Gabriel García Márquez, Antoine de Saint-Exupéry o José Saramago. Así que decidió ampliar su horizonte de lecturas.

El dia que Luis Fuentes le obsequio parte de su biblioteca fue uno de los dias mas felices para Victor Solis
El día que Luis Fuentes le obsequió parte de su biblioteca fue uno de los días más felices para Víctor Solís.

Esa vez saldría de la librería Politzer con un ejemplar seminuevo de la edición conmemorativa de “La palabra del mudo” que hizo Seix Barral, en 2019. En la primera página del libro registró la fecha en que lo compró: 18 de enero de 2021. Don Mario se lo dejó a sesenta y cinco soles. Era el segundo libro que conseguía de Ribeyro, pues tenía una edición en tapa dura del mismo título que había publicado el diario “El Comercio”.

El librero Jesús Vásquez Ibarra recuerda que Vitucho, a quien califica como un coleccionista apasionado, lo contactó para comprarle libros de Ribeyro a inicios de la pandemia por la covid-19. “Le he conseguido de diez a doce obras valiosas del Flaco. Víctor también me ha ayudado a conseguir libros de mis autores preferidos, porque él conoce a muchos libreros. Así nació una complicidad literaria en lugar de la típica relación cliente-vendedor”, resalta.

En agosto de 2022 Victor Solis compartio ejemplares de su biblioteca en el primer aniversario del club de lectura Los Jueves Son del Flaco
En agosto de 2022, Víctor Solís compartió ejemplares de su biblioteca en el primer aniversario del club de lectura Los Jueves Son del Flaco.

Libros valiosos

En noviembre de 2021, Víctor adquirió lo que él considera la obra más valiosa de su colección ribeyriana. Se trata de la primera edición del cuentiario “Los gallinazos sin plumas”, que, en 1955, publicó el Círculo de Novelistas Peruanos, proyecto editorial que emprendió Enrique Congrains. ¿Qué esfuerzos hizo para conseguir esta edición? Apunta que todo radica en la perseverancia, que conseguir este título rebuscado no fue un tema de suerte.

El librero de viejo Kike Castro, cuya tienda se ubica en el jirón Camaná, lo ayudó a contactarse con un conocido suyo para la venta de esta mítica edición. “Cuando mi amigo Kike me llamó para pasarme el dato de que alguien estaba vendiendo la primera edición del primer libro del Flaco, no la pensé ni tampoco me fijé en mi presupuesto, fui a buscarlo al día siguiente”, evoca.

¿Cuánto le costó? Comenta que le pidieron un monto que él no podía pagar, así que negoció con el vendedor y pactaron el precio en mil trescientos soles. En ese instante cerró el trato con el billete en mano y se llevó a su casa “Los gallinazos sin plumas”, el libro de Ribeyro por el que ha desembolsado más dinero. “Es, sin duda, el libro que todo ribeyriano desea tener en su biblioteca, para mí, es el libro más significativo del Flaco, porque es su primer libro de cuentos”, asevera.

Las revistas tambien forman parte del archivo literario de Victor Solis
Las revistas también forman parte del archivo literario de Víctor Solís.

Los dos libreros blancos de melamina que Víctor ha usado para almacenar toda la obra de Ribeyro de forma cronológica cuentan con otras joyitas. En él reposan algunas primeras ediciones firmadas o con apuntes del mismísimo Flaco. Una de ellas es el libro de cuentos “Solo para fumadores”, que apareció en 1987 bajo la Editorial El Barranco. Vitucho rememora que este título lo compró a 40 soles en la Cámara Popular de Libreros de Amazonas el 2021. Cuando lo vio, notó que el libro no estaba tan conservado, pero era una edición príncipe. “Esas oportunidades no se deben desaprovechar”, subraya.

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Una vez en casa, se percató que en la portadilla (o portada) figura una anotación escrita con lapicero verde. Esa letra le parecía similar a la de Ribeyro. Entonces, para quitarse la duda, cogió algunas publicaciones donde se registran las firmas del autor de “Dichos de Luder”. Se dio cuenta de que los tipos de letras eran similares. Zanjó el asunto cuando le escribió al ribeyrólogo Jorge Coaguila quien, al ver el mencionado apunte, le dijo que esa era la letra del escritor.

Victor Solis se dedica a coleccionar fotografias del Flaco Ribeyro muchas de ellas no han circulado
Víctor Solís se dedica a coleccionar fotografías del Flaco Ribeyro, muchas de ellas no han circulado.

¿Qué dice ese testimonio escrito? “Dejé de fumar el 7 de julio del 86”. Por esas fechas, Ribeyro había dejado de fumar, la coincidencia entre la anotación y la fecha le da más credibilidad al relato. “Si la seño que me lo vendió se hubiera percatado del anote del Flaco, ese libro me hubiera costado un ojo en la cara, no siempre se tiene que pagar capricho”, enfatiza mientras devuelve el ejemplar a su sitio. Al final, volvió a Amazonas para agradecerle a la señora y le entregó unas monedas más en gratitud por lo que le había vendido.

Los jueves son del Flaco

El 19 de agosto 2021, Víctor creó el club de lectura El Flaco Ribeyro. En su primera jornada leyeron el cuento “Interior L”. Apenas participaron dos personas: él y su amigo Julio Revoredo. Dos meses después, el 24 de octubre, este proyecto lo digitalizó. En una cuenta de Instagram se propuso divulgar la vida y la obra de Julio Ramón Ribeyro, a través de sus libros, entrevistas, anécdotas, fotos, vídeos. Mucho de ese material inédito ha sido replicado por otras marcas literarias. De hecho, en esta red social acaba de llegar a los 2900 seguidores, algo que no se acostumbra a ver en perfiles culturales.

Las veladas literarias continúan todos los jueves, de ocho a nueve de la noche. En ese intervalo, Víctor se reúne con otros compañeros y compañeras a leer y comentar algún cuento de Ribeyro. Es el quien rompe el hielo y modera estos encuentros realizados en Zoom tras definir la lectura del día en un grupo de WhatsApp. Las reuniones se inmortalizan con una captura de pantalla que luego se comparte en el Instagram de Los Jueves Son del Flaco, el nuevo nombre del club a raíz del día que llevan a cabo sus jornadas de lectura.

Un ejemplar de Histrion que informo sobre la puesta en escena de Santiago el Pajarero es uno de los ultimos hallazgos de Victor Solis
Un ejemplar de “Histrión”, que informó sobre la puesta en escena de “Santiago, el Pajarero”, es uno de los últimos hallazgos de Víctor Solís.

El 20 de agosto pasado, en la librería La Polilla Oculta, afincada en el jirón Quilca 228, se celebró el primer aniversario de este proyecto literario. Víctor aprovechó la ocasión para compartir sus reliquias librescas con los asistentes: una edición de los cuentos de Ribeyro publicada por la Casa de las Américas, un ejemplar de la revista “Somos” en cuya portada aparece el escritor sentado y acompañado del titular “Ribeyro: retorno personal”, la edición príncipe de “Los gallinazos sin plumas”, los 23 fascículos de sus cuentos que editó el diario “La Industria” bajo el título de “La palabra del mudo”, y más.

Hubo bocaditos, vino, sándwiches y abundantes fotografías desconocidas de Ribeyro. Una joven miraba con mucha atención una foto en blanco y negro que tenía en su mano; en ella Ribeyro aparece sonriente junto a un tablero de ajedrez. Pasó a la siguiente foto, esta era a color: rodeado de sus seguidores, el cuentista, sentado, firma algunos fascículos de los cuentos editados por “La Industria” y que él mismo supervisó. “¿En qué lugar sucedió esto?”, preguntó Miluska. “Eso fue en Chiclayo, en 1993, cuando fue jurado en un concurso”, respondió Vitucho.

Victor Solis comparte una fotografia inedita del admirado escritor Julio Ramon Ribeyro
Víctor Solís comparte una fotografía inédita del admirado escritor Julio Ramón Ribeyro.

Al finalizar el concilio, Víctor empezó a guardar su paquete bibliográfico. En su mochila no solo había material del Flaco, sino de otros tres narradores peruanos: Ciro Alegría, Enrique López Albújar y José María Arguedas. Aunque ahora compre todo lo que puede sobre estos autores indigenistas, reafirma que su prioridad es Julio Ramón Ribeyro, el autor que lo motivó a renunciar a la chamba para cumplir con su meta trazada: tener una biblioteca ribeyriana que tiene pensado digitalizarla. “La felicidad es una suma de pasiones, y Ribeyro es pasión”, dice Víctor Solís Ramírez.

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Redactor de cultura en EL PERFIL.
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