La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero

Maradona llevaba tanto tiempo muriendo que nadie pensaba que pudiera morirse.

César Cueto es de junio del 52 y sigue jugando pelota. Maradona era de octubre del 60 y ya no podía correr algunos metros sin agitarse demasiado, ya no podía hacer casi nada. Cueto se ordenó a tiempo. En cambio, a Maradona, tal como lo dijo Galeano, la fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero.

Estuvo en la cárcel del desorden, del caos, casi toda su vida. Hay muchos que se han salvado de esa prisión. Cheo Feliciano salió y volvió a la vida a brillar. Maradona nunca pudo conseguir esa libertad.

La vida de Maradona servirá de ejemplo para los jóvenes. Nunca te portes como Maradona; juega siempre como Maradona.

Maradona hizo que el fútbol dejara de ser deporte para convertirse en arte. Su obra cumbre es ese gol a Inglaterra en el mundial del 86. Al final, los argentinos ganaron la guerra de Las Malvinas.

El mundo entero habla de este genio. Pelé dijo que, algún día, patearán juntos una pelota en el cielo. Maradona llegará tarde al encuentro.

Le gustaba irritar a los miserables: Denunciaba a los que se hacían millonarios con el fútbol, sacada cara por los futbolistas menos afortunados, se tatuaba la cara de Fidel en su pantorrilla izquierda, decía que admiraba a Chávez.

Se fue muy temprano, creo yo. Pelé sigue haciendo cosas.

Enric González de “El País” escribió: “Maradona llevaba tanto tiempo muriendo que nadie pensaba que pudiera morirse”.

Pero ocurrió, este miércoles al mediodía. Ahora empieza una nueva vida del genio: la inmortalidad.

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