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Opinión

Paco Moreno
Paco Moreno
Director Periodístico de EL PERFIL. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde tuvo como maestros a César Lévano, Juan Gargurevich, Manuel Jesús Orbegozo, Óscar Pacheco, Julio Estremadoyro, Ricardo Falla, Sonia Luz Carrillo, Carlos Eduardo Zavaleta, Zenón Depaz, Aurora Bravo y otros grandes. Publicó dos libros de periodismo literario, "Gente como uno" (2011) y "Rebelde sin pausa" (2016), uno de cuentos, "El otro amor de mamá" (2012), y una novela, "El jinete en la hora cero" (2021).

Homenaje a otro rebelde: Pedro Huilca

Ciudadanos recuerdan al dirigente de los trabajadores Pedro Huilca que fue asesinado en la puerta de su casa el 18 de diciembre de 1992, a inicios de la dictadura más cruel del país: el fujimontesinismo.

Hace poco aplaudimos a César Lévano, intelectual completo, genial, costeño con cara de huancaíno, ejemplo tenaz de aprender. El viernes rendimos homenaje a un jinete de los bravos, andino en todo, luchador por la independencia, un cangallino llamado Basilio Auqui Huaytalla. Hoy nos ponemos de pie para recordar a un migrante, a un cusqueño que se abrió camino en Lima, a un trabajador fiero, un dirigente de los buenos: Pedro Huilca Tecse.

¿En qué se parecen estos tres? Los tres son rebeldes, cada uno a su modo, luchadores por causas justas. Los tres han sido infatigables, admirables, optimistas reales. Los tres siempre han creído que las cosas pueden mejorar y nunca se han rendido.

Vamos con Pedro Huilca Tecse. Yo nunca lo vi en persona; pero mi padre sí. Él, mi viejo, un albañil a la fuerza, dice siempre que los trabajadores tenían en Huilca a un gran dirigente y que, después de su muerte, aún no ha aparecido nadie igual. Yo creo que Mario Huamán es de la estirpe de Huilca. Tiene las mismas agallas. Es como si los dos hubieran ido a la misma escuela o universidad de los Lévano.

Huilca tenía conciencia política y tenía la fuerza suficiente para enfrentar al dictador Fujimori. Luchó contra él porque sabía que lo que se venía. Pero lo mataron, lo asesinaron el 18 de diciembre de 1992, ocho meses después del autogolpe de Fujimori y Montesinos.

Lo asesinaron minutos después de que dejara su casa, como para que ven sus familiares. Lo mataron entre varios con armas de fuego. La hipótesis más clara es que lo asesinaron los miembros del grupo Colina bajo las órdenes de Fujimori y la otra hipótesis que se va diluyendo es que lo asesinaron las huestes de Sendero.

El asesinato de Huilca fue un aviso, un mensaje de la dictadura para que los trabajadores organizados no se traigan abajo el proyecto de Fujimori y Montesinos. Fue una forma de meter miedo. En eso son especialistas los fascistas. Al final, los trabajadores organizados fueron una pieza fundamental para que caigan Fujimori y Montesinos. Ahora son una fuerza vigente para la cambiar la Constitución de esos dos delincuentes.

Estos trabajadores leales y los ciudadanos valientes le rinden honores a Pedro Huilca en la alameda 28 de Julio, donde está el busto-homenaje a él que hizo el escultor Víctor Delfín. La Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú ha convocado la romería en su memoria. Pedro Huilca, ¡Presente!

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

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