Opinión

Keiko cumplirá 46 años: a los 19 se convirtió en la primera dama de la dictadura

En 1994, Keiko asume como primera dama de la dictadura en reemplazo de su madre Susana. Dos años antes, el 5 de abril de 1992, su padre Alberto y Montesinos dieron el golpe. Se quedaron hasta el 2000.

Keiko Fujimori nació en Lima el 25 de mayo de 1975, de modo que, en un mes, cumplirá 46 años. Cuando tenía 19, en agosto de 1994, asumió, en remplazo de su madre Susana, el cargo de primera dama y cumplió, al lado de su padre, la función de acompañarlo en sus actos oficiales, manejar dos fundaciones y mostrarse en encuentros presidenciales.

Dos años antes de que Keiko reemplazara a su madre, el 5 de abril de 1992, su padre Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos habían concretado el golpe con tanques y secuestros, y convertido al gobierno que empezó en 1990 en una dictadura que la ciudadanía sacó del poder en el 2000. Hasta este año, Keiko fue la primera dama, de modo que sabía todo de primera mano.

En marzo de 1992, Susana Higuchi, su madre, denunció que las hermanas de su esposo Alberto, Juana y Rosa, eran parte de un grupo de inescrupulosos que se quedaban con las mejores prendes donadas por Japón para el país y que solo repartían las ropas de ínfima calidad.

Esta primera grave denuncia contra Fujimori le costó a Susana el divorcio, maltratos y, tal como lo denunció la propia Susana, torturas hasta en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército, escenario de otras crueldades como las que se narra en el libro “Muerte en el Pentagonito”.

Las denuncias de su madre Susana eran públicas y de gran despliegue por un sector de la prensa; sin embargo, Keiko, regresó de Boston donde estudiaba administración para reemplazar a su madre y como primera dama no se perdía reuniones con presidentes como el argentino Carlos Saúl Menem. Incluso, como primera dama de la dictadura, bailó haciendo el trencito con Hugo Chávez.

César Hildebrandt sostiene que Alberto Fujimori hizo a Keiko a su imagen y semejanza y que la obligó a traicionar a su madre enferma y plegarse a su régimen.

En 1994, cuando Keiko se convierte en la primera dama más joven del Perú, el Grupo Colina ya había perpetrado los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos bajo las órdenes de Fujimori y Montesinos. El 18 de julio de 1992 había secuestrado, torturado, asesinado y desaparecido a nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, y, el 3 de noviembre de 1991, en Barrios Altos, había masacrado a 15 ciudadanos erróneamente vinculados a Sendero Luminoso entre ellos un niño de apenas 8 años. Ahora, Keiko, con casi 46 años, trata de volver a Palacio en su tercer intento. Ella fue parte de la cúpula de una dictadura que robó y asesinó. Keiko se defiende tratando de hacer creer que fue primera dama porque Susana se lo pidió, que su madre no dijo la verdad sobre las torturas y que ella no sabía nada de lo que hacía Montesinos. Se presenta como una señora que ha cambiado con el tiempo, pero en realidad es la misma de siempre, con mayor experiencia. No engaña a nadie ni a Vargas Llosa. Si Vargas Llosa pide votar por ella es porque cuida sus intereses y la de su hijo Alvarito.

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

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