Este artículo es de hace 3 años

Los cuatro del apocalipsis: Forsyth, De Soto, Keiko y López

A estas alturas de la contienda y luego de los debates electorales, ya podemos tener un claro perfil de los candidatos por los que la derecha política ha apostado para manejar los destinos de nuestro país, en el periodo 2021-2026.
Antonio Castillo

GEORGE FORSYTH: En el último debate, el exarquero ha demostrado que solo es anodina hechura de las encuestadoras, pretendiendo aparecer como el jovencito frente a los bandidos de la película, jactándose de ser el abanderado de lo nuevo, mientras que en sus filas lleva una docena de redomados fujimoristas.

Consideramos que para Forsyth mejor hubiese sido ser recordado como el simpático guardavalla de su equipo de fútbol, y no como el más goleado en el debate, en que evidenció saber tanto de legislación penal y constitucional, como este columnista de atajadas en el arco; logrando que hasta el más despistado cachimbo de cualquier facultad de Derecho se haya reído al verlo mostrar (como niñito que pretende ser aplicado) su graciosamente llamada “constitución anticorrupción”, ignorando que un texto constitucional se debate y elabora en asamblea constituyente y no lo redacta el papá embajador para ser mostrado ufanamente ante las cámaras. Es inevitable recordar que la última vez que el Perú eligió a un inexperto mozalbete de 36 años (primer gobierno de Alan García), terminamos padeciendo el peor apocalipsis económico de nuestra historia.

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HERNANDO DE SOTO: Por su parte, quien fue integrante del equipo económico de Alberto Fujimori y, por ende, corresponsable del facilista y cruel shock que sumió en el hambre a millones de peruanos en los años 90, y que se ha venido vendiendo como genio del capitalismo popular, de ser la quinta espada del otro sendero de la riqueza informal, así como el brillante asesor de más de 30 presidentes en todo el mundo, ha pasado casi desapercibido en los debates y ha terminado reconociendo que es asesorado, a su vez, por el pintoresco personaje de farándula, Andrés Hurtado (“Chibolín”); el mismo charlatán que hace un año decía ser “un enviado de Dios para salvar a la humanidad”, y que “cuando llegue el día hablará con sus hermanos extraterrestres”; dándose también el lujo de  amenazar a las alumnas de un colegio de Lima con hacerlas sus “mucamas” y “tenerlas de hijas” cuando llegue a Palacio. Ahora sabemos cuál es el misterio del capital que tan celosamente guardaba De Soto por años.

KEIKO FUJIMORI: Sobre la exprimera dama de la dictadura de los 90, es suficiente recordar que ella es artífice de la tragedia política que hemos vivido en los últimos cinco años, cuando optó por vengar su derrota electoral anterior, sumiendo al país en el caos de dos presidentes vacados y cuatro que se sucedieron en el cargo. Asimismo, que pesa sobre ella una sólida acusación fiscal de 30 años de cárcel, formulada por el fiscal José Domingo Pérez, por los delitos de lavado de activos y ser jefa de una organización criminal, por lo cual es evidente que está más cerca del Penal de Santa Mónica que de Palacio de Gobierno.

RAFAEL LÓPEZ ALIAGA: Es por quien la derecha ha apostado su mayor carga publicitaria, y quien ha confirmado en todo acto público la supina ignorancia que lo distingue, al grado de no poder articular frase propia en el último debate electoral, donde se limitó a dar lectura balbuceante a los papeles redactados por sus asesores.

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En su desesperada impotencia intelectual es incapaz de controlar sus impulsos de agresión verbal, llenarse de arrogancia y sentirse la flor de la canela, solo para derramar lisura a su paso, pero al más puro estilo del lumpen de bajos fondos; llegando al extremo de llamar “estúpido” al presidente de la República y calificar públicamente con adjetivos irreproducibles a sus propios partidarios, evidenciando ser el más digno representante de la derecha bruta, achorada y chavetera de estos días.

Por lo mostrado hasta hoy, es de suponer que no ha sido su inteligencia con la que ha logrado obtener la concesión de trenes y hoteles en el Cusco, con los que ha hecho gran parte de su fortuna desde la época de Alberto Fujimori, quien, como sabemos, no daba nada gratis. Lo que sí parece ostentar, es una especial astucia para querer convertir al Perú en un mercado y, sin embargo, vivir del Estado, como se ha visto al reconocer que se benefició con 28 millones de soles de Reactiva Perú, así como dejar de pagar a la SUNAT la astronómica suma de 24 millones de soles; mientras que más de 140 mil peruanos han muerto por hambre y falta de dinero para comprar oxígeno durante la pandemia, según las últimas cifras del Sinadef.

Tal vez, es la misma astucia con que ha logrado reclutar casi una docena de candidatos al Parlamento, muchos de ellos sin saber que lo eran y otros que desconocen la región a la cual postulan; situación en la cual se habrían fraguado las actas de elección interna, no entendiéndose por qué hasta ahora no actúa la fiscalía penal respectiva. Para explicar esto López Aliaga refirió que los entrevistó por zoom, siendo desmentido por otra candidata de su partido, quien, encontrándose con orden de captura, señaló que nunca fue realizada tal entrevista.

Es fácil de imaginar entonces lo que haría del Perú, en caso de ser elegido, con el inmenso poder de jefe supremo de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y los servicios de inteligencia, así como del millonario presupuesto general de la República a su disposición.

Por lo pronto, ya adelantó al igual que Keiko Fujimori, que cualesquiera sean los estragos de la pandemia, no optaría por cuarentena alguna. Téngase presente que la gestión de presidentes con similar criterio y extravagante perfil emocional, como es el caso de Donald Trump en los Estados Unidos y Jair Bolsonaro del Brasil, va dejando hasta la fecha la apocalíptica cifra de medio millón de fallecidos en el primero y más de un cuarto de millón en el segundo de esos países.   

El elector tiene la palabra, el 11 de abril se juega el destino del país y de nuestros hijos más allá de los próximos cinco años.

Esta es una columna
El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL
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Por Antonio Castillo Colaborador de EL PERFIL
Abogado y analista político. Exintegrante de la Procuraduría Anticorrupción del Perú y exasesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entre otros cargos públicos.
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