La caída de la Señora K

Durante largos meses Keiko Fujimori libró una batalla judicial para no ser comprendida en la investigación de crimen organizado, pero esa estrategia se le vino abajo tras la declaración del empresario Antonio Camayo.

La caída lenta y pausada de Keiko Fujimori se inició a fines del mes de febrero, cuando en Sao Paulo (Brasil), el exsuperintendente de la constructora Odebrecht, Jorge Barata, confesó que entre el 2006 y el 2014 aportaron 8,4 millones de dólares a las campañas políticas en el Perú. Entre los beneficiarios se encontraba el partido de Keiko Fujimori.

En esos días Keiko estaba preocupada por las indagaciones fiscales acerca de sus campañas electorales de 2011 y el 2016, su inquietud aumentó luego que Barata confesara que el Departamento de Operaciones Estructuradas, el fondo de donde salían los pagos ilícitos, financió las campañas de Fuerza 2011 (Fuerza Popular), el Apra, la Alianza por el Gran Cambio, Perú Posible, es decir su candidatura y las de Alan García, Pedro Pablo Kuczynski, Alejandro Toledo y Ollanta Humala.

‘AUMENTAR KEIKO’

Ante los fiscales peruanos, Barata declaró que Odebrecht aportó 1,2 millones de dólares a la candidata de Fuerza 2011, una versión que calzaba con una declaración de Marcelo Odebrecht que confirmó que la frase “Aaumentar Keiko para 500 e eu fazer visita”, escrita en su agenda, se refería a la lideresa del fujimorismo.

El brasileño Barata explicó que el primer aporte de 500 mil dólares se lo entregó a Jaime Yoshiyama Tanaka, secretario general y jefe de campaña de Fuerza 2011, y a Augusto Bedoya Cámere, exministro de Transportes de Alberto Fujimori.

Los aportes se produjeron poco antes de la segunda vuelta, cuando los sectores empresariales estaban preocupados con el inminente triunfo de Ollanta Humala. Fue entonces que el presidente de la Confiep, Ricardo Briceño, convocó a los 10 principales grupos empresariales para pedir aportes para la candidatura que podía salvarles el pellejo, por lo menos eso era lo que pensaban entonces.

La declaración de Barata generó un terremoto en los grupos de poder en el país, así como en los partidos involucrados. Entonces el fujimorismo creyó llegada la hora de buscar a sus amigos en la Fiscalía de la Nación y el Poder Judicial.

Había razones para preocuparse. Después del proceso que acabó con el triunfo electoral de Ollanta Humala, la ONPE informó que Fuerza 2011 declaró ingresos totales por poco más de 17 millones de soles, que no estaban sustentados en fuentes específicas o provenían de transferencias bancarias no identificadas.

Pese a los requerimientos las interrogantes no fueron esclarecidas. Por esa razón, a fines de 2015, la 26° Fiscalía Provincial Penal de Lima inició la investigación por los aportes para la campaña presidencial del 2011. La investigación se concentraba en los llamados aportes fantasmas, debido a que varias personas que aparecían como aportantes señalaron que no habían dejado sol alguno.

Después vinieron las indagaciones bajo el marco del crimen organizado que permitía ampliar a 36 meses el proceso investigador. El nerviosismo se incrementó cuando en marzo pasado se allanó las casas de Yoshiyama y Augusto Bedoya.

HINOSTROZA

Fue entonces que se buscaron garantías en el Poder Judicial. Uno de los buscados fue el juez supremo César Hinostroza, como lo reveló un audio grabado por la fiscalía que investigaba a los “Cuellos blancos de El Puerto”.

César Hinostroza: ¿Qué tal, hermanito? ¿Cómo va la cosa?

Camayo: Me llamó la señora y quiere mañana a la 1 juntarse unos minutitos con Ud. en mi casa.

César Hinostroza: ¿Cuál señora, hermano? Así, en forma genérica, ¿señora qué?

Camayo: K, la que fue Ud., fue a su casa y le dio, caramba, la de… caramba… la fuerza número 1.

César Hinostroza: La señora, no sé quién será, ¿a qué hora sería mañana?

Camayo: A la 1, es la caramba, cómo le digo… con la K.

A esto se sumó la declaración de un colaborador eficaz (FPCC108-2018) ante la fiscal Sandra Castro, que confirmó el encuentro. De acuerdo a ese testimonio, Hinostroza se reunió con el parlamentario Héctor Becerril en la casa de Camayo, entre el 3 y 4 de mayo, para coordinar la cita con Fujimori. “Días después, Hinostroza Pariachi le informó a Antonio Camayo que llegó a reunirse con Keiko en el domicilio de la lideresa de Fuerza Popular. El encuentro se realizó en mayo pasado.

El cónclave buscaba una solución a las pesquisas por el caso de los aportes a la campaña, más conocido como el ‘caso cocteles’. “Se quería impulsar un proyecto de ley de lavado de activos con el apoyo de congresistas de Fuerza Popular y el entonces ministro de Justicia, Salvador Heresi”, dijo una fuente vinculada al caso. La reunión tuvo un resultado positivo.

La Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, presidida entonces por Hinostroza, admitió a trámite un recurso de casación presentado por Keiko y su esposo Mark Vito para que no sean investigados por lavado de activos bajo la Ley de Crimen Organizado.

BLINDAJE

Puesta al descubierto tras la revelación de los audios, Keiko Fujimori salió a desmentir cualquier vinculación con el juez que sería suspendido y luego desaforado de sus funciones: “Nunca he tenido una reunión a solas con Hinostroza o algún juez supremo”, dijo. Hinostroza tampoco se quedó atrás y afirmó que la “Señora K” era nada menos que el congresista de Fuerza Popular Miguel Torres. “La ‘señora K’ no era ninguna dama, sino que era el señor Miki Torres … Cuando yo fui, pensé encontrar a alguna dama … Cuando yo fui a la reunión, no había ninguna señora, estaba el señor”, dijo.

Pero las investigaciones ya habían avanzado demasiado. Incluso se extendió el rumor de que el electo fiscal Pedro Chávarry había recibido el respaldo de la lideresa de la “Fuerza Número Uno” antes de ser ungido como el jefe máximo.

El blindaje se hizo mutuo. En medio de cuestionamientos masivos al nuevo fiscal, Keiko salió a respaldarlo. “Las medidas que ha tomado Chávarry me parecen positivas. Yo pienso que si (se debe quedar)”, señaló al saludar los cambios en el Equipo Especial del Caso Lava Jato, un grupo que tenía que investigar también los aportes a las campañas.

Sobre las mentiras de Chávarry, tuvo una declaración benigna. “Es lamentable que él no haya señalado que tuvo una reunión con periodistas. Las mentiras hay que verlas en su propio contexto. Cuando se trata del señor Kuczynski, él estaba negando un delito. Vizcarra y Chávarry han negado reuniones, pero eso significa que tengan que renunciar al cargo”, declaró.

NOCHE NEGRA

La confianza que tenía Keiko en los administradores de justicia se derrumbó la noche del lunes, luego que se conociera que el empresario Antonio Camayo obtuvo su libertad el pasado viernes al convertirse en colaborador eficaz, gracias a que entregó información confidencial sobre su reunión con Hinostroza y las acciones del directivo de la Federación Peruana de Fútbol, Edwin Oviedo, para escapar de la acción de la justicia.

El dueño de Iza Motors confirmó que la lideresa de Fuerza Popular es la cuestionada ‘Señora K’. De ese modo pudo librarse de la prisión en la que se encontraba desde la última semana de julio. Los 36 meses de prisión preventiva que se le había impuesto por ser uno de los presuntos financistas y operadores de la red de corrupción encabezada por Hinostroza y Walter Ríos, expresidente de la Corte Superior de Justicia del Callao, pesaron en su decisión.

Entonces decidió clavar el dardo y sacrificó a la Señora K.

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