Este artículo es de hace 3 años

Muchas dudas sobre la vacuna china y el sueño de la vacuna peruana que parece pesadilla

La compañía Farvet y la Universidad Cayetano Heredia dicen que seguirán trabajando en conseguir la vacuna peruana. La farmacéutica de la vacuna china se niega a publicar los resultados de los ensayos clínicos hechos a voluntarios.
Nicole Suárez Herrera

Hay mucho optimismo sobre la llegada de la vacuna china; sin embargo, tal como lo señala la revista “Hildebrandt en sus Trece, la farmacéutica “Sinopharm” se sigue negando a publicar los resultados de los ensayos clínicos hechos con voluntarios.

Por esta razón, según la referida revista, las administraciones de medicamentos de Europa (EMA) y Estados Unidos (FDA) no autorizan la comercialización de la vacuna que se puso el presidente de la república, Francisco Sagasti, hasta que Sinopharm permita acceder a los resultados de la investigación. “Lo mismo arguye la Organización Mundial de Salud”, dice el semanario.

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Mientras tanto, la candidata a vacuna peruana sigue en desarrollo, pero no se ha librado de la polémica y los cuestionamientos. El principal responsable de esta controversia es el médico veterinario Manolo Fernández, CEO de la compañía Farvet que viene trabajando junto a la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) en la elaboración de una vacuna contra la COVID-19. Sus declaraciones han sido nocivas para la credibilidad del trabajo investigativo; en una ocasión, por ejemplo, confesó haberse vacunado, junto a su familia y a su equipo, pero luego se desdijo.

Cuando algunos países ya estaban llegando a la meta de la vacuna, el Perú recién se ubicaba en la mitad de la carrera. El 17 de agosto del 2020 el Laboratorio de Bioinformática, Biología Molecular y Desarrollos Tecnológicos de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y la compañía Farvet, informaron que venían trabajando en el desarrollo de una vacuna contra la COVID-19. Indicaron que requerían financiamiento del Estado para seguir con su investigación. El apoyo que recibieron por parte de Concytec fue de 350 mil soles, dinero destinado para la vacuna recombinante.

A pesar de haber experimentado con dos mil animales, este proyecto para hallar la vacuna peruana contra el coronavirus, no estuvo regulado ni era válido por ninguna institución.

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Pese a esta situación, el 5 de enero del 2021, Manolo Fernández, médico veterinario y CEO del laboratorio Farvet, declaró lo siguiente a un medio local de Chincha: “nos hemos vacunado, tanto mi persona, como el equipo y mi familia, con excelentes resultados. Todos los vacunados ya somos positivos a COVID-19, estamos con anticuerpos protectivos contra el COVID”.

Dos días después, la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) se pronunció a través de un comunicado, “en el cual señalaron que el inicio de la fase de pruebas en seres humanos NO ha sido aprobado por la universidad”. Y agregaron: “Saludamos con optimismo los buenos resultados de los estudios preclínicos de la vacuna que estamos desarrollando con FARVET; sin embargo, el uso de un compuesto experimental debe cumplir con las leyes nacionales y las regulaciones internacionales antes de ser utilizado en seres humanos”.

Ese mismo día, a través de un mensaje a la Nación, Sagasti anunció que la vacuna peruana contra el coronavirus, elaborada conjuntamente entre la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y la compañía Farvet, contaría con el apoyo del Gobierno.

Todos los ensayos en humanos deben ser aprobados por el Instituto Nacional de Salud (INS). Hasta el momento, la autorización para las pruebas de esta vacuna candidata en humanos no figura en el Registro de Ensayos Clínicos del INS.

El 25 de enero, el médico veterinario Manolo Fernández declaró a un medio escrito que la vacuna desarrollada por el laboratorio Farvet no iba más, y manifestó que durante el proceso tuvieron más problemas que beneficios.

A estas declaraciones agregó que: “si el Gobierno lo quiere continuar, tiene el proyecto, si la Cayetano quiere, también. Farvet es una empresa productora de vacunas veterinarias, yo me debo a las veterinarias. ¿Qué hago metido en vacunas humanas donde lo único que he hecho es gastar y no recibir?”.

Fernández aclaró que sus declaraciones, en las que clamaba haber sido vacunado, fueron un error y que todo brotó de su efusividad. “Nunca nos hemos vacunado, no nos podemos vacunar porque se requiere un permiso de un Comité de Ética. Eso lo sabemos. Bastó que yo diga, por una equivocación, que me vacuné para que inmediatamente me censuren los peruanos”.

El pasado 26 de enero, mediante un comunicado a la opinión pública, el laboratorio Farvet informó que seguirá con el desarrollo de la ‘vacuna peruana’ contra la COVID-19, pese a que un día antes, Manolo Fernández había revelado que no continuaría con el proyecto.

Farvet elabora tres candidatas a vacuna contra el SARS-COV-2. La elaborada junto con la UPCH está basada en la proteína recombinante del virus. Las otras dos corresponden a un proyecto de vacuna con una salmonela y otra con el virus Newcastle.

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Hasta el momento los cuestionamientos sobre la seriedad de este trabajo han surgido por las constantes contradicciones que ha tenido el médico veterinario, Manolo Fernandéz en las diferentes entrevistas que ha brindado a los medios de comunicación.  En las que afirma y niega que se haya vacunado a personas antes de realizarse los ensayos clínicos en humanos.

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