La administración del entonces presidente Donald Trump implementó en el sitio web oficial de la Casa Blanca una plataforma interactiva con videojuegos de estilo arcade, inspirados en la estética de los años 90.
Entre los títulos principales se encuentra Río Run, donde los usuarios patrullan el Río Grande, frontera natural entre Estados Unidos y México. En este juego, los participantes tienen como objetivo capturar inmigrantes virtuales, quienes aparecen vestidos con uniformes naranjas tras ser detenidos dentro del juego.
Otro juego disponible en la plataforma se titula Build The Wall. En esta propuesta, los jugadores deben apilar ladrillos en el límite sur estadounidense para frenar a un supuesto «asesino zombi» que representa una amenaza desde el otro lado de la frontera.
Propuestas digitales y agenda política
La plataforma también incluye videojuegos enfocados en temas económicos y patrióticos. Uno de ellos consiste en volar un águila calva por diversos escenarios, mientras que otro propone acumular dinero e incrementar fondos virtuales para cuentas financieras familiares.
La Casa Blanca, a través de sus funcionarios, justificó esta estrategia señalando su potencial para divulgar la visión gubernamental. Un funcionario del entorno de Trump afirmó a CNN: “El sitio web es informativo de muchas maneras, pero también es un vehículo para difundir nuestro mensaje, y podemos utilizarlo como un arma de una forma que ninguna otra administración ha logrado hacer”.
Mediante un comunicado oficial, el equipo de comunicación del presidente sostuvo que se trataba de “un esfuerzo para resaltar aún más el contraste entre una cultura de diversión y éxito, y la oscura visión socialista que los demócratas tienen para Estados Unidos”.
Reacciones y estrategias digitales
En redes sociales, la cuenta oficial de la Casa Blanca promovió los juegos mediante mensajes como “CAN’T STOP WINNING. Build the wall. Deport. Fill a Trump Account. LIVE – PLAY NOW”, invitando a los usuarios a ingresar al portal y participar en las propuestas lúdicas vinculadas a los principales ejes de la administración republicana.
Las iniciativas digitales generaron críticas de sectores opositores, quienes cuestionaron el uso de plataformas estatales para difundir contenidos considerados racistas y ofensivos, según reportaron diversos medios estadounidenses. Sin embargo, desde el gobierno se mantuvo la posición de que los videojuegos representaban una forma innovadora de comunicación política y proyección de imagen.
Los videojuegos disponibles reproducen mecánicas y gráficos asociados a consolas emblemáticas como Sega y Nintendo, empleando gráficos de 8 bits para emular el aspecto de los títulos clásicos de los años 90. Esta estética fue resaltada como un elemento diferenciador en la estrategia de comunicación política implementada durante la administración de Donald Trump.












