La llegada del 2026 se presenta como una oportunidad para revisar cada ambiente de la casa y desprenderse de lo que ya no cumple una función clara. El enfoque del Feng Shui plantea que un hogar saturado de cosas inútiles, rotas o cargadas emocionalmente obstaculiza el ingreso de nueva energía y de oportunidades vinculadas al bienestar personal y económico.
El propósito de esta depuración consiste en abrir espacio físico y simbólico para transitar un año asociado a cambios y transformaciones positivas. Desde esta mirada, la acumulación no se limita a un problema visual o de orden, sino que también impacta en el estado de ánimo y en la sensación de agobio cotidiano.
Ropa sin uso, papeles del pasado o elementos dañados funcionan como recordatorios permanentes de situaciones inconclusas, preocupaciones o apegos que dificultan avanzar con ligereza hacia nuevas etapas. La recomendación general propone observar con honestidad qué objetos acompañan y cuáles solo ocupan lugar sin aportar bienestar.
Ropa, papeles y cosméticos vencidos

Uno de los primeros focos de atención recae sobre la ropa que ya no se usa. Guardar prendas “por las dudas” refuerza el apego y temores relacionados con la escasez, por lo que se sugiere donar todo lo que no tuvo uso durante el último año. Este gesto, según la filosofía oriental, activa un ciclo de dar y recibir que favorece la sensación de abundancia y permite liberar percheros, cajones y armarios para lo realmente necesario en la vida diaria.
Los papeles viejos, facturas antiguas y documentos vencidos conforman otro núcleo de estancamiento dentro de la casa. Su permanencia mantiene vivas preocupaciones económicas o pendientes administrativos que ya no tienen sentido. La recomendación indica conservar únicamente lo indispensable en formato digital y descartar el resto. Algunas corrientes sugieren realizar un descarte simbólico, como romper o quemar con cuidado aquello que ya cumplió su función, para reforzar la idea de cierre y alivio.
En el área del baño y la habitación se destacan los cosméticos, perfumes y medicamentos vencidos, considerados portadores de energía estancada. Estos productos caducados, además de representar un posible riesgo para la salud, crean la sensación de desorden y abandono. Sacarlos del hogar, revisar fechas de vencimiento y reorganizar los elementos de higiene y cuidado personal se interpreta como una forma de renovar tanto el entorno como la relación con el propio cuerpo al iniciar un nuevo ciclo.
Objetos dañados y recuerdos del pasado

La vajilla rota o descascarada ocupa un lugar central en las advertencias del Feng Shui. Platos, tazas o fuentes con grietas visibles simbolizan vínculos debilitados y carencias, tanto afectivas como materiales. Mantener estos objetos en uso o guardados en estantes transmite la idea de aceptar “lo roto” como parte del día a día. Descartarlos y reemplazarlos por piezas en buen estado se presenta como un gesto concreto para favorecer una energía asociada a la plenitud y al cuidado del entorno doméstico.
Otro grupo sensible lo constituyen los objetos vinculados a relaciones del pasado, como cartas, fotografías, peluches, regalos o recuerdos de vínculos que ya no están vigentes. Estos elementos mantienen abierto un lazo emocional que puede impedir el cierre de etapas y la llegada de nuevas experiencias afectivas. Cuando resulta especialmente difícil soltarlos, esta resistencia se interpreta como una señal de que el desapego es aún más necesario para avanzar con mayor claridad emocional.
Los electrodomésticos que no funcionan integran también la lista de cosas que conviene revisar antes del cambio de año. Aparatos rotos, guardados en espera de una reparación que nunca llega, reflejan proyectos detenidos y trabas en el plano económico. La propuesta sugiere decidir entre arreglarlos en un plazo concreto o retirarlos definitivamente de la casa. De ese modo, se libera espacio físico y simbólico, se reduce el desorden y se favorece una mejor circulación de energía en la cocina, la lavandería y otros ambientes.
Calzado, objetos densos y ritual de limpieza

El Feng Shui presta especial atención a los zapatos gastados o deformados, porque el estado del calzado simboliza el camino personal y la dirección que la persona toma en su vida. Pairs deteriorados, sin sujeción adecuada o con suelas muy dañadas se asocian a dificultades para avanzar. La recomendación prioriza conservar solamente los zapatos que continúan en buen estado y dejar ir aquellos que ya cumplieron su ciclo, para caminar de manera más firme hacia las metas del nuevo año.
También se señala la importancia de identificar objetos que generan culpa, tristeza o incomodidad, como regalos que nunca gustaron, adornos que ya no representan el estilo propio o elementos guardados solo por compromiso. Estos artículos cargan el ambiente de emociones densas y pueden afectar de forma sutil el ánimo diario. Si algo no aporta bienestar ni utilidad, la propuesta es no mantenerlo en el hogar, sino donarlo, reciclarlo o desecharlo según corresponda.
Para acompañar este proceso, se sugiere dedicar un día de limpieza consciente con la casa ventilada, música suave y una intención clara de soltar lo que ya cumplió su función. Algunas prácticas recomiendan repetir una frase de cierre mientras se descartan objetos y encender una vela al finalizar, como símbolo de renovación. De esta manera, la depuración se transforma en un ritual doméstico que busca encarar el 2026 con mayor apertura, liviandad y coherencia entre el entorno y el bienestar personal.













