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sábado, 26 de septiembre de 2026
Marina de Tavira desde Biarritz: «La maternidad es aprender a amar mientras aprendes a soltar»

Marina de Tavira desde Biarritz: «La maternidad es aprender a amar mientras aprendes a soltar»

Marina de Tavira presenta en Biarritz Siempre soy tu animal materno, una historia sobre maternidad, identidad y aprender a soltar.
Marina de Tavira en Biarritz, presentando Siempre soy tu animal materno. Foto David Sánchez
Marina de Tavira en Biarritz, presentando Siempre soy tu animal materno. Foto David Sánchez

Marina de Tavira desde Biarritz: «La maternidad es aprender a amar mientras aprendes a soltar». Por David Sánchez.

El cine latinoamericano vuelve a ocupar durante estos días la ciudad de Biarritz, donde el Festival Biarritz Amérique Latine celebra su 35ª edición del 26 de septiembre al 2 de octubre. Entre las películas que llegan a la costa vascofrancesa después de haber pasado por algunos de los grandes festivales europeos está Siempre soy tu animal materno, el segundo largometraje de la directora franco-costarricense Valentina Maurel.

La película, una coproducción de Bélgica, Francia y México, sigue a una familia costarricense marcada por la distancia entre sus miembros: Elsa regresa al país después de años estudiando en Europa y se encuentra con una hermana cada vez más aislada, mientras sus padres viven sumergidos en sus propios conflictos. En el centro de esa familia está Isabel, la madre interpretada por Marina de Tavira, una mujer que atraviesa una crisis personal y que intenta recuperar una parte de sí misma que siente perdida.

La actriz mexicana llega a Biarritz después de un recorrido especialmente significativo para la película. Siempre soy tu animal materno se estrenó en Cannes 2026, dentro de la sección Un Certain Regard, donde De Tavira compartió con Daniela Marín Navarro y Mariangel Villegas el premio a la mejor interpretación femenina. La propia actriz celebra especialmente que el galardón fuera colectivo.

«La actuación siempre tiene que ver con la relación con la otra o con el otro. Lo que resulta de ver a la otra, de hablar con la otra, es lo que está en medio. Por eso me encanta que sea un premio para tres actrices».

Después de Cannes llegó San Sebastián. La película inauguró la sección Horizontes Latinos de la 74ª edición del festival donostiarra, antes de continuar su recorrido hasta Biarritz.

Una mexicana en una familia costarricense

La presencia de Marina de Tavira en la película responde también a una conexión particular con el universo de Valentina Maurel. La actriz, conocida internacionalmente por su trabajo en Roma, de Alfonso Cuarón —interpretación por la que fue nominada al Oscar en 2019—, es fundamentalmente una mujer de teatro.

Maurel la invitó directamente a participar en la película después de haber visto su trabajo en Tengo sueños eléctricos, su primer largometraje, que también tuvo presencia en Biarritz.

«No dudé en aceptar. Me encanta poder llevar un poco de México a esta película».

En Siempre soy tu animal materno, De Tavira interpreta a Isabel, una poeta mexicana nacionalizada costarricense que llegó al país por amor y allí formó su familia. El personaje comparte algunos elementos con la propia biografía de Maurel y con el universo familiar de la directora, aunque la actriz matiza que no se trata de un retrato literal de su madre.

«No es que el personaje sea mi mamá, para nada», explica De Tavira. Sí existe, sin embargo, una conexión en determinados elementos: la poesía, el teatro y, sobre todo, la relación de una madre con sus hijas.

«Quiero recuperar algo de aquella que fui antes de ser mamá»

Uno de los aspectos más complejos del personaje es precisamente su relación con la maternidad. Isabel aparece emocionalmente distante de sus hijas y atraviesa una etapa en la que parece reclamar para sí misma una vida que quedó suspendida durante años.

De Tavira no interpreta esa distancia como una falta de amor, sino como el resultado de una crisis vital.

«Yo creo que ella se está enfrentando a un momento de vida, como en una crisis de edad, con la sensación de que quiere recuperar algo de aquella que fue antes de ser mamá».

En la película hay una frase que, para la actriz, concentra buena parte del conflicto del personaje: «Yo ya les di mi cuerpo a ustedes, a mis esposos, y ahora lo quiero para mí».

Es una idea que De Tavira contempla desde una posición personal muy diferente a la de Isabel. Tiene un hijo de 18 años y reconoce que, frente a la necesidad de independencia que plantea la película, ella tiende a ocupar el extremo contrario.

«Yo soy todo lo contrario», cuenta. «Quiero estar ahí cuando él ya me está diciendo: “Ya dame espacio”», explica, reconociendo incluso que tiende a ser «muy controladora o sobreprotectora».

Pero la película le ha servido para pensar en una cuestión que considera más amplia que la experiencia de una madre concreta.

«Tanto la maternidad como la paternidad es enseñarnos a amar mientras aprendes a soltar también».

Y añade: «Tenemos que darnos cuenta de que ese ser no es una segunda piel nuestra, es una persona con sus propias ilusiones, aunque de alguna manera nunca dejas de ser mamá ni papá».

Un acento mexicano que viaja a Costa Rica

Otro de los trabajos de interpretación de la película estuvo en la voz. Isabel es mexicana, pero lleva muchos años viviendo en Costa Rica. De Tavira decidió conservar su acento mexicano, incorporando al personaje determinados elementos lingüísticos propios del país en el que vive.

«Estuve trabajándolo, pero no desde alguien que nació en Costa Rica, sino como desde alguien que lleva muchos años viviendo allá», explica.

La actriz ya había trabajado con una situación parecida en El aroma del pasto recién cortado, de Celina Murga, rodada en Argentina y presentada también en Biarritz. Allí interpretaba igualmente a una mujer mexicana que llevaba años viviendo en otro país latinoamericano.

«Sí conservaba el acento mexicano», recuerda.

El trabajo, explica, no consiste únicamente en reproducir sonidos. En Costa Rica se utilizan construcciones diferentes y el voseo forma parte de la manera cotidiana de hablar. La actriz tuvo que encontrar el equilibrio entre esos elementos y una identidad mexicana que el personaje no ha perdido.

Del cine al teatro, de Bergman a Biarritz

A sus 51 años, Marina de Tavira continúa moviéndose entre el cine y el teatro, dos mundos que nunca ha considerado incompatibles. Su trayectoria escénica ocupa una parte central de su carrera y, de hecho, su próximo proyecto nace directamente de las tablas.

En enero regresará a México para comenzar los ensayos de una adaptación teatral de Sonata de otoño, de Ingmar Bergman.

En cine, por ahora, seguirá acompañando el recorrido internacional de Siempre soy tu animal materno, una película que llega a Biarritz después de Cannes y San Sebastián y que este mismo año ha sido seleccionada por Costa Rica como su representante para la categoría de Mejor Película Iberoamericana de los Premios Goya.

La parada de Biarritz tiene, además, un significado especial para la película y para su directora: Maurel ya había presentado aquí Tengo sueños eléctricos, su debut, antes de regresar ahora con una historia mucho más centrada en las mujeres, la familia y las distintas formas de entender el vínculo entre madres e hijas.

Y quizá ahí esté una de las claves que explica el interés de De Tavira por el proyecto. Frente a una idea de la maternidad entendida como vínculo permanente e indisoluble, la película plantea otra posibilidad: que querer a los hijos también implique aceptar que un día dejan de pertenecernos.

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Colaborador de EL PERFIL
Crítico de cine, especializado en cine latinoamericano. Es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) y de l'Académie des Lumières, de la prensa internacional en Francia.