Los cambios climáticos y los movimientos sísmicos están haciendo mella en todo el planeta frente a los que ni los adelantos tecnológicos más avanzados pueden hacer mucho. Realidades planetarias a los que se suman las catástrofes provocadas por el dominio imperial que empujan a la guerra a los países dependientes y dominados, quienes hipotecan su futuro hasta cuando sea tarde como en Arabia Saudita.
Basta informarse y recordar las guerras provocadas y sostenidas por el Imperio y cómo las perdió después de muertes devastadoras como en el Vietnam. Y ahora mismo después de provocar, financiar y sostener las guerras de Ucrania e Irán las está perdiendo, quizá definitivamente, debido al desenfrenado despilfarro de armamento desplegado sobre la base de un falso supuesto equivocado.
Tampoco se trata de sostener que el imperio se desmorona como si se trata de un castillo de naipes. Los procesos sociales de larga duración tienen sus mecanismos que la historia registra con claridad. Los procesos cortos y violentos se pueden observar, registrar y analizar con la lupa de la psicología, sociología y economía, disciplinas cada vez afinadas. El gigantesco consumo de municiones y armamento norteamericano para sostener las guerras imperiales comienzan hacen poderoso impacto en la política norteamericana generando contradicciones nunca visibles como ahora.
Este contexto breve pero decidor es suficiente para mostrar algunos rasgos relevantes de la política económica del nuevo gobierno peruano cuyos temores se advierten desde el inicio. En medio de un país desgarrado por la desigualdad económica y social, sin acceso a la educación de calidad y a un empleo digno, toda justificación política carece de credibilidad y toda promesa se reduce a palabras.
Para comenzar, la exposición de ministro de Economía Elmer Cuba tiene bemoles. No es indispensable ser un acucioso observador para atisbar que ahora sí sabe, como decían los viejos criollos, que “una cosa es con guitarra y…” Está claro que el meollo no solo es macroeconómico sino la productividad. Se ve obligado a recordar dos siglos de fragmentación social y los malos manejos de Petroperú y otros lugares comunes.

Un tanto distante del economista perspicaz y crítico antes del cargo se le ve, al parecer, enfrentado a la realidad como el impacto de los combustibles. La moderación excesiva para la efectivización del incremento salarial, obligado a postergar fraccionándolo, dice mucho de lo que aún queda por decidir. Pero, espero que tenga el tino y el coraje para la recaudación tributarias a los ricos evasores de siempre. El sabio Quijote lo decía verdes…
Después de esta breve mirada de la infraestructura socioeconómica quedan por examinar otros aspectos decisivos que deben concentrar el análisis de los observadores y críticos independientes del poder de turno que no abundan. La política y la defensa en un tema decisivo, descuidado que la publicidad periodística interesada ha ocultado sigue haciéndolo.
Otros sectores de máxima prioridad como salud, educación y justicia deben merecer escrupulosa atención de prensa ahora es más que nunca con casi nulas posibilidades de libertad de opinión. Una prensa con intelectuales críticos en retirada, luchadores sociales menguados y movimientos estudiantiles en espera, hace falta enormes dosis de ascesis, voluntad y dirigentes capaces de reinventarse.












