Este artículo es de hace 6 años

La caída de Keiko

Escuchar este artículo
Audio generado con inteligencia artificial. Debido a la naturaleza del proceso, pueden presentarse pequeñas variaciones en las pronunciaciones. Para una experiencia óptima, recomendamos revisar el contexto o consultar la transcripción si surgen dudas.

Keiko Fujimori enmarrocada y ocultando su vergüenza en las manos con harapos, triste y derrotada, a pesar de una carta y las arengas de su bancada que más parecen frases sentidas de velorio. Ha sido en un momento clave: Antonio Camayo salió del penal para confesar todos los pasos de los “Cuellos Blancos del Puerto”.

SIGUE LEYENDO DESPUÉS DE LA PUBLICIDAD

Un día después, el juez Carhuancho, a pedido del fiscal José Domingo Pérez, ordena detención preliminar de 10 días, cuando Keiko y su esposo, Mark Vito, acudían a una citación por el caso de los Cócteles. La bancada fujimorista, ante la misma orden del juez, pero con Ollanta Humala y Nadine Heredia, puso a Carhuancho de Héroe Nacional. Ahora, con su líder encerrada en la Prefectura, vociferan “juez cobarde”, “inconstitucional”, “decisión arbitraria”, y hasta vaticinan un golpe de Estado.

Los fujimoristas han perdido la cordura. La voluminosa justificación del juez Carhuancho está corroborada con nuevas pruebas, del nexo Jaime Yoshiyama con Jorge Barata, en la ruta del dinero para la campaña fujimorista de Keiko Fujimori, en el 2011, desde Odebrecht. En dicho documento, señala que la ahora ya sabida Señora K (por confesión de Antonio Camayo) tiene un domicilio alquilado y que tiene posibles rutas de escape, una en Estados Unidos, y otra, en Japón, donde tiene nacionalidad y fácilmente podría esquivar la justicia peruana – ya había faltado a una citación.

SIGUE LEYENDO DESPUÉS DE LA PUBLICIDAD

Para muestra solo un botón, Yoshiyama, otro buscado, salió del país el pasado día de las elecciones. Los días de encierro de Keiko Fujimori, según Nakazaki, el exabogado de Fujimori, probablemente se extienda a la prisión preventiva. Celebraría la navidad tras las rejas. La justicia tarda, pero llega.

Síguenos en Google News
Esta es una columna
El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL
Lo último
Lo más leído