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Opinión

Su gloria nació en Haití

La historia se permite ironías que la sobriedad veda a los historiadores. Bajo el sol tirano, el río Magdalena disuelve su esmeralda; es un espejo largo, caudaloso.

Simón Bolívar dijo de una ciudad colombiana: “Si a Caracas debo la vida, a Mompox debo la gloria”. Aquí, en 183, Bolívar empezó la Campaña Admirable, que terminó con la liberación de Caracas.

La cálida Mompox es la joya más florida del río Magdalena, caudal de historia que felinamente se desliza hacia el mar Caribe entre paredes de selva, cumbias y argumentos de novelas contadas por el trópico. Allá camina, burlando geografías —bajando al norte—, el río Magdalena. Va a morir en Santa Marta, a la blanca sombra de las nieves de los montes más altos de Colombia. El río fallece de muerte natural, y es así gemela del óbito de Simón Bolívar, quien en 1830, entregó su espíritu muy cerca, en la hacienda Quinta de San Pedro Alejandrino, de un español, curiosamente.

La historia se permite ironías que la sobriedad veda a los historiadores. Bajo el sol tirano, el río Magdalena disuelve su esmeralda; es un espejo largo, caudaloso, y Momposina, canción eterna que el colombiano Nelson Pinedo entonó con la Sonora Matancera. Historia, viajes, música y muerte: si parece que ya hablásemos en Ray Tico.

Ramón Jacinto Herrera Córdoba fue como un río más inquieto que el Magdalena: fue de esos que se vuelven sobre sí para saber de dónde les llega la pasión del arte que los puebla. Esa pulsión de música fu el río que llevó a Ray Tico, y él mismo fue ese río.

Ray nació en Limón, pero su música profunda brilló en La Habana cuando él llegó a su bahía para captarla, a los 22 años; mas la música que halló había nacido en Santiago de Cuba, la perla de Oriente, donde lo que no es sol es música (o sea, lo mismo); pero la música de Santiago comenzó a nacer en Haití, donde una rebelión de esclavos hizo huir a amos franceses a la villa santiaguera (los más ricos se fugaron con sus esclavos a Nueva Orleans para prefabricar el jazz), esclavos de franceses, franceses musicales, españoles danzarines, esclavos de españoles: marmita ardiente de la ciudad de Santiago, madre y maestra de la música más bella, la música de Cuba.

Ray Tico fue a tan hondo para traernos toda la música y para crear su arte asaz espléndido. No lo olvidemos. Ray es grandioso.

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

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