Redoble por Rancas, 50 años de la primera novela de Manuel Scorza

Traducida a más de 30 idiomas, este libro intervino en el panorama sociopolítico y reconstruyó las masacres que sufrieron las comunidades campesinas de Cerro de Pasco.
Redoble por rancas 50 anos de la primera novela de manuel scorza

En abril de 2020 “Redoble por Rancas” cumplió 50 años, una novela neoindigenista que, en palabras de su autor, cuenta los sufrimientos del planeta indio que la historia oficial ignora. La primera novela de Scorza apareció en 1970, en la editorial Planeta, tras quedar finalista, un año antes, en el conocido premio del mismo nombre del sello que la publicó en Barcelona.

“Redoble por Rancas”, génesis de la narrativa de Scorza, demostró que el problema del indígena seguía vigente, que había evolucionado, pero no se había superado. “Un escritor trabaja por su país escribiendo libros”, así el creador de Garabombo definió su aporte al Perú y se lo tomó en serio porque decidió sanar ese trauma histórico de los hombres invisibles de la historia peruana, a quienes les dio voz y memoria.

Este año pandémico no ha impedido que se celebre el medio siglo de “Redoble por Rancas” mediante actividades virtuales, conversatorios en Zoom, charlas en radio, artículos periodísticos y literarios escritos, etc. La página oficial de Facebook de Manuel Scorza, administrada por su hija Cecilia, difunde hasta hoy, con esmero, todo recuerdo vinculado a la primera novela del escritor peruano. 

La real Rancas

En abril de 1960 un grupo de casi 100 comuneros cortaron el cerco que había sido puesto por la Cerro de Pasco Corporation en las tierras de Huayllacancha y se instalaron con sus chozas y sus animales. La Guardia Republicana, animada por los intereses de la empresa transnacional, decidió desalojar a los ranqueños que pusieron resistencia por defender las tierras que les habían sido heredadas.  

En respuesta, el 2 de mayo de 1960, los uniformados llenaron de plomo a los desarmados campesinos. En el desigual enfrentamiento incontables comuneros quedaron heridos y fenecieron tres dirigentes que, 10 años después, murieron de nuevo para dialogar, bajo sus tierras, en el último capítulo de “Redoble por Rancas”. Así, Manuel Scorza tomó a San Antonio de Rancas como escenario de su primer libro. 

En Rancas, Simón Bolívar organizó a sus combatientes para salir a enfrentarse al ejército realista en el tramo final de la independencia peruana en 1824. En la tierra donde Bolívar anheló la libertad, se esclavizaron a los indios y se les expulsó de la historia. Scorza en su novela sobrepone la marcha libertadora de Bolívar con la marcha de la Guardia Republicana que reprimía a los campesinos. “Redoble por Rancas”, en efecto, probó su historicidad. 

A pesar de ser un pueblo monumental y rebelde, para 1960, Rancas seguía excluida del proyecto nacional. Esa indiferencia acabó cuando corrió a su encuentro con la ficción y se cruzó con Manuel Scorza, poeta que universalizó a Rancas en una novela monumental y rebelde. Por cierto, en mayo pasado se conmemoraron los 60 años de la masacre de Huayllacancha.

Gestación novelísticas

“Redoble por Rancas” es un libro que nació en la realidad, el propio Scorza lo dijo en París: “Es un libro, como todos mis libros, que yo viví antes de escribir”. Cuando Scorza regresó al Perú, despertó su perfil observador sobre la rebelión de movimientos campesinos en San Antonio de Rancas contra la minera norteamericana Cerro de Pasco Corporation entre 1958 y 1962. 

Scorza asistió, por primera vez, al alzamiento de los comuneros de 1960 sin ninguna intención literaria. Sin embargo, al ver como las luchas indígenas significaban “una guerra invisible” que provocaba millones de muertes y que no era contada por los libros de historia, el novelista decidió escribir un informe político sobre lo sucedido. Como el resultado no fue el planeado, el también poeta buscó otros caminos narrativos. 

El escritor volvió a exiliarse luego del golpe de Estado del general Juan Velasco Alvarado en 1968. Instalado en París, el informe que escribió sobre Rancas lo compartió con sus amistades. Ahí él notó que al texto le “faltaba corazón”, entonces, decidió arrojarlo y, después de “soñar la realidad” con él adentro, nació “Redoble por Rancas”, su primera criatura literaria.

Cecilia Hare, segunda esposa de Scorza, acompañó al escritor durante la gestación de su primera obra narrativa. Ella se convirtió en la amanuense del novelista huancaíno; luego de completar su escritura, releyó y corrigió la obra. Además, con doña Cecilia como agente literaria, “Redoble por Rancas” llegó a ser traducida a más de 30 idiomas. Recientemente, se editó al italiano por vigésima segunda vez.

Tragedia poética

“Redoble por Rancas” cuenta, en esencia, dos historias; en los capítulos impares, el enfrentamiento entre Héctor el “Nictálope” Chacón y el juez Montenegro; y en los pares, la aparición del cerco, ese gusano de alambre que invadió la comunidad de Rancas. En sus páginas convergen la historia no oficial, el universo andino, la crónica periodística con los testimonios de los protagonistas, la mística del indígena y la poesía.

La poesía estuvo muy presente en la obra de Scorza, él decía que era “un poeta que escribe novela, además creo que la novela debe ser poética”. Pero también acudió a la ficción y con recursos del realismo mágico cuestionó la marginación del sujeto andino que, hasta ahora, es apartado de la realidad nacional. Gracias a la literatura el escritor reabrió el expediente del caso Rancas porque “la novela es una máquina de soñar”.

Y el expediente-libro inicia con el juez Montenegro, a quien se le pierde una moneda, que ningún poblador querrá tocar por temor a ser castigado por su dueño quién, luego de un año, la encontrará en el mismo lugar. En otro pasaje de la novela, se ve a Montenegro jugar al póquer por 90 mañanas con sus 90 noches en un patio, dónde, según como le iba en la partida, liberaba o mandaba a la cárcel a los acusados. 

El otro denunciado de la novela es el cerco que parecía inofensivo, pero luego se engulló todo lo que encontraba a su paso: “cuarenta y dos cerros, ochenta lomas, nueve lagunas y diecinueve cursos de agua. Y está documentado, Scorza lo dijo: “Son hechos bastante próximos a la realidad… El delirio está en la realidad, no en los textos. Esos libros parecen delirios imaginativos, pero son estrictamente históricos”. 

Repercusión mundial

Con el rótulo de ser finalista del Premio Planeta, la crítica europea elogió a “Redoble por Rancas” a diferencia del Perú, donde ningún crítico literario le dedicó siquiera un comentario. No obstante, en 1970, el eco internacional de la novela motivó al general Velasco Alvarado a ordenar la liberación de Héctor Chacón, el Nictálope, uno de los héroes de la obra.

En una entrevista con el periodista Joaquín Soler, en el programa A Fondo, Scorza comentó que fue él quien, con la ayuda del gobierno velasquista, le dio la noticia al Nictálope, que ya sumaba más de 10 años en prisión. Chacón, condenado a 25 años por defender sus tierras, recibió a Scorza, acompañado del fotógrafo Carlos “Chino” Domínguez, en el penal de El Sepa, en la selva.  

El reencuentro entre el escritor y su personaje tuvo gran resonancia en la prensa mundial y, por fin, en la nacional como si se publicara una nueva edición de la novela. Pero hubo otro redoble, en 1977, cuando el sucesor de Velasco Alvarado, el general Francisco Morales Bermúdez, anunció la entrega de más de 60 mil hectáreas de tierras en Rancas para continuar con la reforma agraria. 

Scorza, sin embargo, no creyó que su novela haya impulsado la iniciativa del gobierno de Morales Bermúdez. Más bien, dijo: “Me parece que es importante que un presidente reconozca la existencia de un libro, y que vaya a los 4 600 metros de altura para decir que dará tierra”. Todo esto, según Scorza, era “un reclamo justo” dentro de sus libros históricos.

Lectura obligatoria

En 1979 Scorza culminó uno de los proyectos más interesantes de la literatura latinoamericana: su pentalogía llamada “La guerra silenciosa”. La saga novelística se completa con “Historia de Garabombo, el Invisible” (1972), “El jinete insomne” (1977), “Cantar de Agapito Robles” (1977) y “La tumba del relámpago” (1979). La cincuentona novela de “Redoble por Rancas”, al igual que las otras historias, acaba en masacre por la realidad, realidad que Scorza, en su obra, nos dejó releer. 

Enlaces patrocinados
Todavía no leíste
Total
100
Compartir