La prensa francesa se ocupa del tema de la corrupción en lo que se refiere a los contratos que celebran sus empresas en el extranjero. La información difundida por el diario Le Figaro nos hace conjeturar que la conducta de la brasileña Odebrecht no es una excepción y nos lleva a pensar, además, que si su comportamiento se ha transformado en escándalo es porque desbancó a otros, más poderosos política y mediáticamente, que tienen las mismas costumbres.
Dice Le Figaro: “Para obtener contratos en el extranjero (Francia) se ha mostrado permisiva en pagar coimas”. Y agrega que ha habido progresos en combatir ese hábito “pero aún no somos parte de los países más escrupulosos, según las estimaciones de Transparencia Internacional (TP).
Se pregunta luego el diario ¿Las coimas pagadas en el extranjero son admisibles? Y subraya que no, de ninguna manera, para la ONG TP.
Dicha ONG ha publicado el miércoles 12 de septiembre una investigación sobre la corrupción. Se basa en un estudio sobre las sanciones que cada país aplica a sus empresas locales por abonar coimas en el extranjero.
Debe subrayarse que se refiere a países firmantes de la Convención de la OCDE de 1997 que prohíbe expresamente la corrupción de empleados públicos sea que estos pertenezcan al país de dicho empleado o a empleados de terceros países.
Y aún, señala, cuando dicha conducta beneficie la economía nacional del país que paga la coima. Para combatir esta práctica los países deberían estar obligados a enjuiciar a sus propias empresas y de alguna manera, dice Le Figaro “atentar contra sus propios intereses”.
Un estudio realizado por Transparencia Internacional sobre 44 países pone de manifiesto que el 52% del comercio mundial no impone ninguna restricción del tipo de la que nos venimos ocupando. Entrando en detalles TI indica que de 22 países manejan el 40% del comercio mundial, entre los cuales se encuentran Rusia y Japón, no han emprendido prácticamente ningún juicio contra posibles malas prácticas de sus empresas exportadoras o prestadoras de servicios.
Los países más diligentes para sancionar malas prácticas son, según TI, EE.UU., Alemania, Gran Bretaña, Suiza, Israel, Noruega e Italia. Francia, por su parte, creo en 2017 La Agencia Francesa Anticorrupción y se encuentra a mitad de tabla junto a Argentina, Austria, Grecia y Sudáfrica.