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Opinión

Christian Cueva

Cueva sólo tiene chispazos. Como también lo tuvo en Sao Paulo. Por eso, hacer un drama por su bajo nivel es innecesario.

En el Sudamericano juvenil del 2011 fue titular junto a André Carrillo. Los dos trataban de mostrar su desequilibrio individual, pero caían en el exceso de mostrar su habilidad. Perú fue eliminado en Arequipa en las primeras ronda. De allí, Christian Cueva siempre me pareció un jugador con ciertos atributos técnicos, pero con la cabeza en otro lado.

Me sorprendió cuando Ricardo Gareca lo llamó a la selección cuando venía de un incidente en Alianza Lima que perjudicó a su equipo. Sin embrago, Cueva cayó bien en la estructura del equipo. Se ganó la titularidad.

Tuvo partido superlativos en la eliminatoria. Su cotejo ante Paraguay quizás fue el mejor de su vida. Los incaicos no sólo les ganaron por primera vez a los guaraníes en su propia casa, sino que los golearon.

Cueva además mostró en varios partidos personalidad para pedir la pelota en las faltas penales que le sancionaban a Perú. Y eso es bueno. No tengo duda que Cueva para el engranaje de la selección fue indispensable. Pero eso no me cambia el concepto como futbolista y decir que es una estrella.

Cueva sólo tiene chispazos. Como también lo tuvo en Sao Paulo. Por eso, hacer un drama por su bajo nivel es innecesario. Concuerdo con Julio César Uribe cuando dice que sólo jugó bien tres partidos en la selección de 18. En otros quizás no desentonó y tuvo algún cotejo intrascendente.

Quizás muchos aficionados peruanos creen que se trata de un crack. Pero Christian no está hoy entre los 100 mejores jugadores del mundo. Nunca lo ha estado.

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

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