Opinión

La resistencia a salir de lo irracional: caso Avelino Guillén

No es la primera vez que el exmagistrado fue atacado con insultos, gritos y acusaciones de alto calibre.

A propósito del lamentable hecho que ocurrió con el exfiscal supremo Avelino Guillén, quien denunció agresiones verbales por parte de algunas personas que serían simpatizantes fujimoristas en un supermercado de San Borja, urge preguntarnos hasta qué punto el ser humano puede sacar su lado más salvaje, vil e impetuoso para atentar irracionalmente contra su prójimo.

Precisamente eso es lo que pasó con el exfiscal Avelino Guillén el martes pasado alrededor de las 7 de la noche, cuando se retiraba de hacer sus compras en un supermercado al que siempre suele acudir. Este cobarde acto no solo ha sido condenado por autoridades como ministros, congresistas y diversas personalidades de la política nacional, sino por muchos ciudadanos quienes expresaron su solidaridad con el exmagistrado.

Pero, ¿qué motivos habría para que haya sucedido lo sucedido? Las razones, de momento, podrían ser innumerables, aunque sin motivo alguno. Pero, lo que sí sabemos, es que Guillén fue parte de la sustentación de la acusación que acabó en la condena del hoy encarcelado Alberto Fujimori por los crímenes cometidos en Barrios Altos y La Cantuta.

Además, apoyó al hoy presidente Pedro Castillo en la conformación de un equipo técnico en caso llegase a la presidencia, lo que tiempo después se concretaría tal aspiración, desplazando a la candidata Keiko Fujimori. Entonces, he ahí la razón de mi sospecha y como la de muchos, a los allegados de la candidata naranja con la conocida organización La Resistencia.

Por cierto, no es la primera vez que el exmagistrado fue atacado con insultos, gritos y acusaciones de alto calibre como lo sucedido dentro y fuera del supermercado. Tiempo atrás, dijo que lo habían agredido de la misma forma en el distrito de Surquillo. Pero la violencia no quedó ahí y por segunda vez sus detractores y enemigos volvieron atacarlo.

Esta es una guerra sucia y desentonada que no calificaría entre la izquierda y derecha y sus fines políticos, sino entre el lado racional e irracional del ser humano donde estrepitosamente se mezcla la forma de hacer política y hacer lo debidamente correcto. Frente a lo sucedido con Avelino Guillén, Carlos Rivera, abogado de IDL, consideró que la Fiscalía deberá iniciar una investigación penal por delito de acoso. Siendo así, los integrantes, actores directos de la llamada La Resistencia tendrían que responder por sus actos al encontrase alguna culpabilidad. Sumado también y no me olvido, a la violencia ejercida contra varios periodistas y funcionarios durante las elecciones pasadas de la segunda vuelta.

De todas estas cuestiones enlodadas de violencia, todavía pienso que se puede hacer algo para evitar mayores daños en un país que ya bastante conoce de aspereza. El Ministerio Público y la Policía no solo deben ser instituciones que se muevan cuando las papas queman o el peligro se avecina. Todo lo contrario. Deberían anteponerse ante cualquier acción que represente un riesgo en defensa del ciudadano.

Por lo pronto, lo del exmagistrado Guillén debe ser un claro ejemplo para esta sociedad que todavía balbucea odios y más rencillas, y ya basta de hostilidades si no queremos seguir en la sima: en lo lejano, lo trágico, lo indeseable. O sea, una sociedad tercermundista. Suena feo.

Esta es una columna. El análisis y las expresiones vertidas son propias de su autor/a y no necesariamente reflejan el punto de vista de EL PERFIL.

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