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Este artículo es de hace 3 años

Publican libro que reúne textos de Gabriel García Márquez sobre Macondo

Novedad editorial: "Camino a Macondo. Ficciones 1950-1966" repasa la evolución de Macondo, uno de los territorios míticos de la literatura universal.

Stefanno Placencia
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La palabra Macondo apareció, por primera vez, en 1954, en el cuento “Un día después del sábado”, que, luego, se incluiría en “Los funerales de la Mamá Grande” (1962).  A fines del año pasado, la editorial Literatura Random House publicó “Camino a Macondo. Ficciones 1950-1966”, libro que reúne los textos que Gabriel García Márquez (1927-2014) escribió sobre Macondo, uno de los territorios míticos de la literatura universal.

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El libro, de más de 400 páginas, permite una lectura cronológica desde la aparición de Macondo en algunos relatos, pasando por novelas como “La hojarasca”, “El coronel no tiene quien le escriba” o “La mala hora”, hasta su coronación en “Cien años de soledad”. La publicación es una radiografía de la evolución de ese pueblo imaginario impregnado de realismo mágico, que lanzó a García Márquez al reconocimiento internacional.

Gabriel García Márquez, “el hijo del telegrafista de Aracataca”, grabó en su memoria la palabra Macondo cuando la vio en la entrada de una plantación bananera. El pueblo polvoriento de Macondo, cómo decía su creador, no era un lugar, sino “un estado de ánimo que le permite a uno ver lo que quiere ver y verlo como quiere”. La construcción de ese espacio imaginario se alimentó de las historias épicas que Gabo escuchaba contar a sus abuelos.

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En septiembre de 1947, debutó en la literatura con su cuento “La tercera resignación”; tiempo después trasladó su talento narrativo al periodismo, donde, junto con unos amigos periodistas, fundó la revista “Crónica”. Como columnista del diario “El Heraldo”, donde firmaba su columna “La Jirafa” con el seudónimo de Septimus, escribió “La casa de los Buendía. Apuntes para una novela”; luego, “El regreso del coronel”; textos que son los gérmenes de “Cien años de soledad”.

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Conrado Zuluaga, especialista en la obra del narrador colombiano, se encargó de la edición del libro. Él afirma que a García Márquez le “tomó casi veinte años ‘vivir’ en Macondo”, y no 18 meses como dicen, “para aprender a escribir su novela Cien años de soledad”. García Márquez coincide con su crítico cuando afirma que “para escribir cada libro, primero había que aprender a escribirlo, y solo entonces enfrentarse a la máquina de escribir”.

En esos primeros textos que redactó, el pueblo es genérico y no se le presenta como tal. Zuluaga dice que “puede pasar desapercibido”. Es en el cuento “Un día después del sábado” donde aparece la palabra Macondo. “El olfato, agudizado por el hambre de dos días, le indicó que ese era el hotel. Y ahí penetró, sin ver la tablilla: Hotel Macondo; un letrero que él no había de leer en su vida”.

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Otra ligera mención del pueblo se registra en el relato “Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo”, publicado en 1955 en la revista “Mito”, y que da forma a la primera parte del libro, llamada “Los primeros textos”. Aunque Macondo no aparece explícitamente, estos primeros escritos acercan al lector a la atmósfera que se presenta, ya con todas sus descripciones y variaciones, en “Cien años de soledad”, un “mundo alucinado de ficción que tiene la ambición de ser real”.

“Camino a Macondo”, además, reúne otras obras del premio nobel de literatura colombiano como “La hojarasca”, “El coronel no tiene quien le escriba”, “Los funerales de la Mamá Grande” y “La mala hora”. Sin más destripes —o ‘spoilers’—, el libro se complementa con el prólogo de la periodista y escritora mexicana Alma Guillermoprieto y una nota editorial de Conrado Zuluaga.

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Colaborador de EL PERFIL
Redactor de cultura en EL PERFIL.
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