Rusia y Estados Unidos y el fin de la guerra en Ucrania
Las estructuras del viejo orden se desploman sin cesar. Europa es ya cosa del pasado.






Las causas del colapso del sector salud se encuentran en la desigualdad estructural y asimetrías sociales sobre las que se ha edificado este mal hecho edificio llamado República.

El virus cunde sin freno y nadie está a salvo. A inicios de agosto hay casi 50 mil fallecidos.

El presidente Martín Vizcarra nos ha colmado de cifras expectantes en su reciente mensaje a la Nación, pero gran parte de lo señalado contradice lo que sucede a diario en el país.

Confiamos en que resurja el Martín Vizcarra que aplaudimos cuando disolvió constitucionalmente el Congreso infestado de fujiapristas. Esperamos no diga: “La Confiep primero”.

Espinar es un polvorín, se viene Tía María. El ministro de Trabajo ya empezó con las andadas.
La demanda general es un cambio de política para enfrentar esta pandemia pensando en la población más necesitada.
De acuerdo a los datos oficiales, la crisis en Arequipa se replicaría en otras regiones. [Foto de portada: Diego Ramos]

Como a criterio del presidente “nadie se salvará”, es de interpretarse entonces que el cambio de Gabinete ministerial lo ha efectuado con el exclusivo propósito de salvar la economía.

La OMS ha advertido que el reinicio de actividades económicas genera desbordantes rebrotes, pero Vizcarra, ya se sabe, juega para los empresarios.

Descontrol, caos e incumplimiento de las medidas de seguridad en el primer día de la “nueva normalidad”.